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El Presidente sostiene que el gravamen a las transacciones financieras (tasa Tobin) y a los dividendos de las filiales no contribuirá a atraer los capitales extranjeros que la economía necesita para salir de la crisis.

Ramón Galcerán asistirá mañana miércoles a su primer Spain Investors Day en calidad de presidente de Grant Thornton España, cargo que asumió a inicios de septiembre pasado. Como ya es tradición, el grupo de servicios profesionales publica en vísperas del foro un informe que toma el pulso al ánimo de los empresarios españoles de cara a los próximos 12 meses. Galcerán comenta los resultados del estudio, basado en encuestas a los principales ejecutivos de 400 compañías nacionales, y aborda otros asuntos que marcarán el ejercicio 2021.

¿Cómo de optimistas arrancan el curso las empresas españolas?
El optimismo ha ido oscilando en consonancia con las noticias del Covid. En nuestra última encuesta, hecha entre finales de noviembre y principios de diciembre, cuando ya estábamos saliendo de la segunda ola y se habían anunciado vacunas, vemos una recuperación sin llegar en absoluto a los niveles de 2019. El porcentaje de ejecutivos que ven con confianza los próximos 12 meses ha subido del 24% que teníamos en junio al 29% en diciembre, pero estamos lejos del 40% con el que finalizamos 2019. El 38% espera también un aumento de los beneficios, diez puntos más que en junio, pero ocho menos que en diciembre de 2019.

¿Pasa lo mismo con las perspectivas de inversión?
Sí, en el primer semestre observamos una caída bastante importante, pero en la segunda mitad apreciamos una clara recuperación en todas las partidas: edificios, maquinaria, I+D, formación del personal... Por ejemplo, en maquinaria ha aumentado casi 10 puntos desde junio hasta ahora y, en cualificación del personal, dos. Esta cierta recuperación está enmarcada en un escenario que no es comparable con el de diciembre de 2019 porque en ese momento el Covid no existía.

¿La vacuna es el único factor que explica esa mejora?
No, otro son los fondos de recuperación europeos porque el objetivo último de estos es promover la inversión en proyectos. A diferencia de las líneas del ICO, que están encaminadas a refinanciar o recomponer el pasivo de las empresas o a cubrir necesidades de tesorería, los fondos europeos tienen una visión de medio-largo plazo. Esta mejora de las expectativas de inversión está muy ligada también a esa lluvia de 140.000 millones.

¿Y qué va a pasar con el empleo?
La intención de contratación todavía está lejos de la que observábamos a finales de 2019, pero claramente ha mejorado con respecto a la de junio pasado. En España ha aumentado tres puntos, en Europa, seis, y a nivel global, diez. Si la campaña de vacunación y el control de una hipotética tercera ola se cumplen de manera efectiva, esta tendencia positiva podría eventualmente dispararse. En donde cambian las cosas es en las perspectivas de incremento de salarios. En España se observa incluso una reducción en la intención de aumentar las retribuciones por encima de la inflación, que de junio a diciembre último baja de un 16% a un 12%. Los empresarios están dispuestos a contratar, pero no a aumentar los salarios por encima de la inflación.

¿Qué impacto podría tener una subida del salario mínimo interprofesional, de momento congelada por el Gobierno?
Es un tema delicado porque negarse a una subida de 50 euros del salario es difícil de comprender para la gente. La discusión no debería enfocarse en si pasamos de 950 a 1.000 euros, sino en cómo hacemos para que aumente el empleo en España. Para mí, esto último es mucho más importante. Si una empresa tiene 20 trabajadores, ¿qué es mejor? ¿Que se le suba 50 euros el salario a toda la plantilla? ¿O que se contrate a una persona más y que pasen de 20 a 21 empleados? Esta es la reflexión de fondo que tenemos que hacer. En términos de renta disponible el efecto es el mismo porque la empresa pagará 1.000 euros más, ya sea repartiéndolos entre 20 o contratando a un trabajador más, pero si lo medimos en términos de cohesión social, estabilidad de las familias, generación de demanda interna, etc., cuanta más gente tenga trabajo, la recuperación será más rápida.

¿Qué opina de los Presupuestos Generales del Estado de 2021?
Responden bastante al color del Gobierno de turno, lo cual en sí no tiene por qué ser malo, pero son unos Presupuestos más coyunturales que estructurales.

¿Qué medidas estructurales echa en falta?
Habría que recuperar la reforma del mercado laboral. El paquete de medidas fiscales podría haberse enfocado de una manera muy diferente. Y está también el debate eterno de la reforma de las Administraciones públicas, una tarea pendiente que no sé quién se atreverá a acometer.

¿Qué enfoque propone para la reforma fiscal?
Los Presupuestos del Estado no han introducido tantas modificaciones como se esperaba, simplemente han adelantado reformas que ni siquiera se habían recogido en un primer borrador (sicavs, socimis). Este año España va a necesitar nuevos emprendedores nacionales o extranjeros y mucho capital internacional. Si las condiciones no son favorables, los primeros estarán tentados a desarrollar sus proyectos fuera. El capital internacional, por su parte, es muy sensible al tratamiento fiscal y a la facilidad para hacer negocios en cada país. Las nuevas tasas e impuestos incluidos en los Presupuestos –gravar más los dividendos intragrupo y la tasa Tobin, etc.– mandan un mensaje negativo. Para seguir siendo atractivos tenemos que otorgar más estabilidad normativa –sin continuos cambios en los regímenes e incentivos que nunca se consolidan– y dar mayor seguridad jurídica.

¿En qué sectores prevé más apetito inversor este año?
Desde la óptica del private equity, energías renovables, farma y salud y tecnología van a tener atractivo. Y otro sector que ha estado muy activo en los últimos meses es el agroalimentario. También hemos visto unas cuantas operaciones alrededor del mundo de la logística.

¿Hay adquisiciones en el horizonte de Grant Thornton?
Sí. Tenemos más de 10 conversaciones abiertas para la incorporación de equipos o de despachos. Más allá del crecimiento orgánico que hemos tenido en los últimos años y que ha sido bastante relevante –en 2020 facturamos 4.760 millones de euros a nivel global y 80,1 millones en España–, vamos a ser proactivos en integraciones para mejorar nuestra oferta de servicios y cobertura geográfica.

 

Entrevista originalmente publicada en Cinco Días el 12 de enero de 2021