Nota de Prensa

Las empresas españolas conservan su europeísmo en una zona euro dividida en torno a su f.....

El 80% de las empresas españolas desearían una mayor integración económica en Europa; un 61%, mayor integración política y un 66% mayor convergencia normativa, todos ellos porcentajes muy superiores a la media de la eurozona.

Según el estudio “El futuro de Europa” realizado por Grant Thornton a partir de entrevistas con más de 3.000 líderes empresariales de 22 países (en la eurozona, resto de la Unión Europea, países candidatos a la adhesión y economías vecinas), hay algo en lo que están de acuerdo la gran mayoría de las empresas de la eurozona: el deseo de que la moneda única sobreviva a la actual crisis. Sólo una media del 7% de las empresas de la zona euro apoyaría que su país saliera de la unión monetaria. En Italia este porcentaje alcanza el 10% de las empresas encuestadas, mientras que en España sólo llega al 4%. La abrumadora mayoría de las empresas, un 92%, quiere seguir utilizando el euro.

El consenso se repite a la hora de valorar como positivo el impacto de la unión monetaria en los países miembro. Las empresas irlandesas son las más satisfechas con el euro: un 88% considera que ha tenido un impacto positivo en su economía. Le siguen muy de cerca las alemanas (86%), finlandesas (85%) y españolas (82%). En general, parece que la superación de los momentos más tensos de la crisis de deuda ha aumentado la percepción positiva de la moneda única que obtiene una aprobación media en la zona euro del 78% frente al 71% registrado en 2012.

Al mismo tiempo, la media de empresas de la eurozona que creen necesaria la salida de algún país, básicamente Grecia, para asegurar la supervivencia del euro ha disminuido del 24% en 2012, a un 17% en 2013.

“Queda claro que el tejido empresarial de la eurozona desea y necesita la supervivencia del euro y este deseo está en línea con las decisiones políticas que se han tomado en Europa. Donde no existe un acuerdo es en cómo ha de evolucionar la moneda única y en cómo se van a solucionar algunas de sus graves debilidades que han quedado patentes durante la crisis, desde la existencia de un Banco Central que actúa con un brazo atado a la espalda, hasta las divergencias en materia fiscal, de deuda o de regulación financiera”, opina José María Fernández, director general de Grant Thornton en España.

Empresas del norte y del sur divididas en torno a los eurobonos 
Excepto en la voluntad de mantener el euro, existen grandes divergencias entre las empresas de los distintos países miembro, que en buena medida reflejan las posiciones de sus respectivos gobiernos. Un ejemplo claro es el de los eurobonos, instrumentos de deuda que emitiría cada país pero que estarían respaldados por el conjunto de la zona euro, cuyos porcentajes de apoyo entre las empresas dibujan una frontera clara entre el sur y el norte de Europa.

Irlanda es el país donde los eurobonos cuentan con un mayor apoyo empresarial: un 95% los vería con buenos ojos. Comprensiblemente, el entusiasmo ante este instrumento se comparte en países como España, 88% a favor, o Grecia, con un 86%. En el extremo opuesto se sitúa Alemania, donde sólo un 32% de las empresas apoyaría la creación de los eurobonos. Otros países como Holanda, Italia o Francia mantienen una posición más tibia con mayorías a favor de entre el 55% y el 61%. Con todo, el resultado conjunto es que una media del 65% de las empresas de la eurozona apoyaría con más o menos reservas la creación de este instrumento destinado a conjurar la amenaza que las primas de riesgo siguen suponiendo para buena parte de los países miembro.

“Las posturas en torno a los eurobonos son un indicador de la confianza de las empresas en la capacidad de sus respectivos países para asumir sus obligaciones en materia de deuda. Por ejemplo, los niveles de deuda pública en Alemania y Francia no son demasiado diferentes pero la confianza de los líderes empresariales alemanes en su propio país es claramente mayor y pocos son partidarios de los eurobonos”, comenta Fernández.

Las empresas españolas a favor de una mayor integración europea 
Las empresas de las grandes economías de la zona euro tampoco se ponen de acuerdo en cuanto al camino a seguir en el futuro en Europa. En particular, los líderes empresariales alemanes y franceses mantienen visiones muy diferentes sobre la integración europea. Los primeros apuestan claramente por aumentar la integración tanto económica, con un 76% a favor, como política, apoyada por un 61%. Por el contrario en Francia estos porcentajes de apoyo se reducen al 69% en el caso de la integración económica y al 35% en la política.

Con una Italia envuelta en un cierto euroescepticismo, España destaca como la economía con unas empresas más europeístas que apuestan decididamente por avanzar en la integración política, con un 61% a favor, económica, un 80%, e incluso legal y normativa con un apoyo del 66%. Se trata de porcentajes que superan claramente la media de la eurozona situada en el 40%, 66% y 40%, respectivamente.

“En el caso de Francia e Italia, dos países tradicionalmente europeístas, parece haber un recelo no tanto a unamayor integración europea sino a un previsible liderazgo alemán en ese proceso. Las empresas alemanas lógicamente se encuentran más cómodas ante esa perspectiva. Por otro lado, el fuerte europeísmo mostrado por nuestras empresas refleja un sentimiento tradicional de nuestro país, pero esta apuesta decidida por una solución europea, puede ser también un indicio de falta de confianza en encontrar una salida a la crisis desde nuestras propias instituciones”, comenta José María Fernández que concluye: “en todo caso resulta significativo el consenso entre las grandes economías de la eurozona en cuanto a la necesidad de una mayor integración económica. Está por ver si ésta es posible sin que se avance también en la convergencia política y normativa”.