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Las operaciones complicadas precisan de habilidades sociales

La actividad centrada en fusiones y adquisiciones está ampliando su escala, pero ¿cómo consiguen las empresas que las operaciones no se compliquen?

 El mundo empresarial se encuentra en una oleada de compra, aprovechando la financiación barata para adquirir empresas compatibles de todo el mundo. En enero de 2017, el valor de las operaciones de fusiones y adquisiciones (FyA) alcanzó su punto más alto en seis años a nivel mundial. En Europa ha marcado el registro más alto de los últimos 11 años, y se calcula que las operaciones transfronterizas han llegado a su nivel más álgido desde 2006[i].

Esta es una tendencia que parece proclive a continuar según las palabras de Kai Bartels, líder mundial en fusiones y adquisiciones en Grant Thornton: «Hay mucha actividad transfronteriza, especialmente entre pequeñas y medianas empresas. Hay incentivos a nivel mundial, buenas oportunidades para financiar operaciones y el cambioes barato», afirma.

China ha sido el país más prolífico en la adquisición de empresas extranjeras durante el último año, llegando a pagar más de 170,000 millones de dólares en 7,691 [ii]operaciones, muchas de las cuales tuvieron lugar en Europa. Alemania, gracias a su sólida base en tecnología, investigación y desarrollo, fue el país que despertó un mayor interés. El año pasado se llegó a un punto en el que los inversores chinos estaban comprando una empresa alemana a la semana, [iii]aunque se espera que el ritmo se relaje.

Además, la confianza en las economías emergentes está creciendo. Un informe de seguimiento de operaciones[iv] presentado por Grant Thornton muestra que la India realizó cerca de 1,500 operaciones de FyA por un valor de 62,500 millones de dólares el último año. «En 2016 hubo un crecimiento enorme en la actividad operativa y muchas reformas económicas y estratégicas» dijo Harish HV, un socio de Grant Thornton India, a la prensa.[v] 

 

Las altas cotizaciones están provocando una burbuja de FyA

El grado de actividad está desencadenando la especulación en torno a una burbuja de FyA. Bartels afirma: «Hay buenas oportunidades para financiar operaciones, aunque todos los sectores tienen cotizaciones muy altas. Estamos cerca del nivel de apalancamiento que teníamos en 2007/2008. Los adquirientes están dispuestos a pagar cotizaciones extraordinarias, especialmente en telecomunicaciones y tecnología, farmacéuticas y sanidad».

Además, explica: «Ciertos jugadores estratégicos están utilizando esta oportunidad para comprar en ciertos nichos, a fin de fortalecer su posición en el futuro. Si se tiene un nicho específico, los jugadores a nivel mundial estarán dispuestos a pagar por él».

Bartels cita a General Electric (GE) como un ejemplo excelente. Adquirió participaciones accionariales mayoritarias en la empresa de impresión 3D Concept Laser y la empresa de fabricación de aditivos sueca Arcam. Las operaciones, valoradas en 2,000 millones de dólares, posicionaron a GE como un jugador principal en el sector de la tecnología 3D, y se calcula que su empresa de impresión 3D habrá crecido hasta los 1,000 millones de dólares para 2020[vi]. Otro ejemplo es el grupo empresarial chino de electrodomésticos para el hogar, Midea Group, quien realizó una oferta de 5,000 millones por la empresa alemana de fabricación de robots Kuka[vii].

Aunque las altas cotizaciones que pagaron algunas adquisiciones, en algunos casos 10 o 15 veces el EBITDA (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones), pueden ser de ayuda para las empresas que son adquiridas, esto puede ejercer una gran presión sobre el comprador para que dicha operación acabe siendo un éxito.

Habilidades sociales y aspectos culturales

Parcialmente por esto esque el éxito en las operaciones de FyA resulta esquivo, con comentaristas citando índices de fracaso de entre el 70% y el90 %[viii]. No obstante, el problema a menudo no son las operaciones en sí mismas, ni siquiera las grandes cantidades de dinero involucradas. «No vemos demasiados obstáculos en relación a las cotizaciones. Es la cultura», afirma Bartels. Este argumento cuenta con el apoyo de Fons Trompenaars, un asesor en gestión y autor que se especializa en cuestiones interculturales. Él asegura que dos de cada tres fusiones fracasan por no prestar atención a las cuestiones culturales.[ix]

«La dificultad no reside en los tecnicismos de las operaciones, que tienden ser de una naturaleza bastante estándar a nivel mundial» afirma Bartels. «Se trata de los aspectos culturales y la necesidad de tener habilidades sociales para poder comprenderlos y gestionarlos. Esto no es algo que se aprenda en la universidad. Esto solo puede aprenderse haciendo negocios con representantes de dichos países».

Las cuestiones culturales pueden variar desde no apreciar diferentes estructuras de gestión, a los miedos de los accionistas de que la propiedad intelectual se vaya a «robar», o la creencia de que las diferencias entre éticas laborales son irreconciliables.

Por otra parte, las consideraciones políticas y religiosas se superponen sobre las cuestiones sociales y culturales. «Por ejemplo, en Sudán, estamos trabajando en una operación que sólo podemos completar si el adquiriente obtiene un aval del Banco Islámico de Desarrollo que garantice su propio apalancamiento para la transacción», cuenta Bartels. De forma análoga, un país como Irán, que ahora comienza a abrirse a la inversión extranjera, podría representar desafíos para las FyA en lo que concierne a los requisitos de Sharia (ley islámica). 

Cómo evitar el fracaso en FyA

El elemento clave para hacer que una operación tenga éxito es anticipar y gestionar las expectativas, una labor que precisa de una comprensión profunda de los negocios de la otra parte.

A este efecto, Bartels afirma lo siguiente: «Los compradores deben contratar a asesores del país de destino, y el proceso de investigación y due dilligence debe incluir la visita al país. Esto también se aplica a la parte de la venta: se debe adquirir el mayor grado de información posible sobre el potencial adquiriente».

En caso contrario, el fracaso se paga a un alto precio; no ahora, sino en el futuro. Esto queda demostrado por el último anuncio de Toshiba, en el cual se informa que asumirá una amortización de 6,200 millones de dólares sobre su empresa de construcción de plantas de energía nuclear tras su adquisición de Westinghouse Electronic Company, y la adquisición por parte de esta última de la empresa de construcción CB&I Stone & Webster[x].

Bartels afirma: «Si eres una empresa que cotiza en bolsa y fracasas en una adquisición, perderás la confianza de los accionistas, y estas mismas cuestiones se aplican a empresas familiares más grandes en las que el CEO o el CFO pueden llegar a perder la confianza del resto de miembros de la familia si una operación fracasa.

Por otro lado, si quieres vender y los compradores resultan no ser demasiado serios, entonces probablemente esto tenga un impacto en la cotización cuando intentes venderla a otro adquiriente potencial» añade Bartels.

Dedicar un poco de tiempo y esfuerzo para comprenderse los unos a los otros y para crear una cultura de transparencia y confianza, puede ser un gran avance en lo que se refiere a FyA.

 

China: en busca de socios, no sólo de activos

China ha gastado un tercio menos en FyA en enero de 2017 que durante el mismo período en 2016.[xi] Los analistas de MergerMarket lo explican: «En una apuesta por reducir la fuga de capitales, el gobierno chino ha dado un giro de 180 grados en sus políticas financieras, comprometiéndose a tomar fuertes medidas contra las operaciones de salida valoradas en más de 2,000 millones de dólares. Este movimiento tendrá como resultado un nivel de operaciones más modesto en 2017, aunque el apetito de inversión sigue presente. [xii]

Además, las empresas chinas tendrán que demostrar que no se dedican simplemente a apropiarse de activos, sino que crean asociaciones con las empresas transfronterizas, haciendo que la comprensión cultural sea más importante que nunca.

Jianyong Wu, socio de Grant Thornton en China, afirma: «Aunque el panorama económico mundial es incierto, aún hay muchas empresas chinas que buscan oportunidades. Tan sólo tienen que contemplar la integración y las sinergias desde las primeras fases del proceso.

Wu añade que su consejo para los adquirientes chinos es que no necesitan ser el accionista mayoritario y que no necesitan mandar a 20-30 personas a trabajar con el nuevo equipo de gestión. «Cuatro o cinco es suficiente. Adquirieron la empresa porque pensaban que era lo suficientemente buena», afirma. «Se trata de crear empresas internacionales, no empresas chinas».

Además, promueven la medida de traer a los miembros principales del equipo de gestión de destino; especialmente si son de Europa o de Estados Unidos, para que comprendan mejor la cultura china.

El cambio podría significar que China, quien es líder mundial en volumen de adquisiciones, pronto sea líder por mostrar cómo un enfoque de asociación es la clave para el éxito de las FyA.