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Hoy no va a venir

Alba Lladó Alba Lladó

A finales de 2019 el Tribunal Constitucional avaló el despido por ausencias justificadas. Una resolución que abría un debate sin precedentes sobre este tema y su gestión por parte de las empresas. Ahora, unos meses después de esta sentencia, el Consejo de Ministros ha modificado el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores que permite dicho despido objetivo.

El absentismo laboral es un fenómeno de enorme impacto que, con tendencia al alza, nos afecta a todos como sociedad. No obstante, la solución no siempre reside en acudir a la vía jurídica, sino que puede resolverse implantando una cultura corporativa con un compromiso firme frente al absentismo. Lo cierto es que, desde el punto de vista empresarial, no hablamos de salud, ni del derecho indiscutible a estar enfermo y recibir una baja médica, sino de negocio y planificación. No podemos dejar de lado los costes indirectos que supone para una compañía el hoy no voy a venir: la contratación de personal de sustitución, su pertinente formación, sin dejar de lado la reducción de la productividad y la sobrecarga del resto de miembros de un equipo. Se estima que los costes indirectos ascienden a 1,8 veces más que los directos.

La clave radica, ahora, en gestionar de forma responsable estas ausencias. Es de vital importancia que se desarrolle un cambio cultural en las organizaciones que fomente un espacio de escucha y un debate informado sobre el impacto de las ausencias. Una herramienta esencial para ello es la creación de una comisión de absentismo laboral que, de forma consensuada, apruebe y ejecute medidas tendentes a reducirlo. Diferentes corporaciones ya lo han implantado con grandes resultados, con ejemplos que dicen haber reducido hasta más de un 10% las ausencias al trabajo. Eso sí, para el éxito de este modelo es imprescindible el compromiso por parte de la dirección, la involucración de la representación de la plantilla y el empoderamiento de los mandos intermedios.

Asimismo, en cumplimiento de sus obligaciones, las compañías deben aplicar medidas de prevención frente al absentismo y velar por la seguridad y salud de su personal. En este sentido, se pone sobre la mesa el debate sobre la flexibilidad en el trabajo. Es innegable que, a mayor flexibilidad, menor absentismo, siendo el teletrabajo la herramienta estrella. Es algo que se debería integrar entre las compañías cuanto antes y sin temor. A la vez que irrumpen con fuerza también otras medidas como son el mindfulness, el yoga o la reeducación postural, con el foco en el bienestar de la persona trabajadora. Aglutinemos todo esto y tracemos un plan.

Artículo publicado originalmente en el diario Expansión.