AUDITORÍA

Los retos de la auditoría en el siglo XXI

Grant Thornton y una de las mayores asociaciones mundiales de auditores, la ACCA (Association of Chartered Certified Accountants) han analizado durante un año los principales desafíos a los que se enfrenta la Auditoría. Los resultados del estudio ya están disponibles. 

Con motivo de las mesas redondas organizadas por Grant Thornton y ACCA en siete países y regiones, se ha elaborado un informe que demuestra que el futuro de la auditoría tiene cabida en un mundo en constante y rápido cambio. El progreso en países sin una larga tradición auditora, la evolución e implantación de nuevos modelos en mercados más desarrollados y la adaptación a la era digital, definen los retos y marcan el camino a seguir de una profesión a la que se le presentan tantas oportunidades como amenazas.

Los países sin auditorías están deseando invertir en ellas

El desarrollo de una capacidad auditora es una prioridad para aquellos países que buscan un crecimiento económico sostenible, visión que está respaldada por el Banco Mundial. Esto mantiene la confianza en los mercados, reduce el coste del capital y de las transacciones, potencia los flujos de riqueza y sirve de pilar al entorno empresarial. Las opiniones recogidas en las mesas redondas dejan claro que esto es absolutamente vital para generar confianza en los negocios.

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Los países con una fuerte tradición de auditoría quieren obtener más de ellas

Diferente es la situación donde las auditorías están implantadas en mercados desarrollados y se consideran un cimiento fundamental para las compañías más grandes. Existe un importante cuestionamiento sobre la utilidad del informe de auditoría en aquellas empresas que no son tan grandes y se plantea la renovación de esta práctica. Esto puede suponer una oportunidad de evolucionar e incluir información de interés para otro tipo de usuarios, adaptándose a las necesidades particulares de cada uno.

Evolucionar atendiendo a las distintas necesidades de los usuarios

Aunque la cantidad de las cuentas anuales se han incrementado, la auditoría en sí ha permanecido fundamentalmente igual. Por ello se percibe un consenso generalizado sobre una auditoría más versátil, donde “se encontrara una manera de responder a las necesidades diferenciadas de los usuarios (China)”. Existe la necesidad de interactuar más con los usuarios finales para comprender cuándo se deja de responder a sus expectativas. Desde Emiratos Árabes Unidos apuntan a un problema de intereses contrapuestos: “Hay una gran discordancia entre lo que quiere el mercado, lo que quieren las compañías que quieren cotizar y lo que permite el regulador”. Además los inversores están demandando un mayor diálogo y el sentimiento común es que la auditoría debería responder más rápidamente al cambio. 

La era digital y el auditor del futuro 

Uno de los mensajes principales que surgió durante las mesas redondas, es que las auditorías no van a desaparecer por el momento, pero tienen que adaptarse a la era digital. Existe la necesidad de reducir la complejidad de los informes, de manera que los usuarios puedan acceder fácilmente a la información que necesitan. “No usar la tecnología es casi como fallar en la calidad de la auditoría (Sudáfrica)”.

Finalmente existe un pensamiento generalizado sobre mejorar el atractivo de la profesión. Los participantes sugirieron que los equipos de auditoría deberían desarrollar tanto las cualidades técnicas, como las interpersonales, y así estar más preparados para afrontar los nuevos retos.

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