Fondos Europeos

Innovación y financiación más allá de los Next Gen

Mario Carabaño
Por:
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Crece la sensación entre las empresas de que lo Fondos Next Gen no van a llegar de una forma real, Mario Carabaño analiza las claves de cómo acceder a ellos.
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Pese a que las noticias que nos llegan es que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) se encuentra en pleno vuelo y que se espera que para finales de este año el importe comprometido llegue a superar el 53%, la sensación entre muchas organizaciones y empresas (especialmente las pymes españolas) es que estos fondos no les van a llegar de una forma real, posibilitando su transformación.

Actualmente, existen algunos programas abiertos que tienen el objetivo de ayudar a las empresas en su proceso de transformación, si bien la operatividad de estos programas y convocatorias está resultando ser insuficiente.

Y es que existe un riesgo real de que la financiación pública asignada para el Plan de Recuperación no se llegue a materializar en su totalidad en el desarrollo de proyectos transformadores para la sociedad española. No únicamente porque la gestión de estos fondos se pueda perder tras una compleja maraña administrativa (entre los distintos organismos públicos nacionales y regionales) que impida que las convocatorias puedan salir en la forma y con el tiempo necesario para que las empresas interesadas puedan presentar sus proyectos. De hecho, el propio tribunal de cuentas de la UE ya ha señalado el riesgo de España para llegar a poder absorber todos los fondos asignados.

En este contexto, cabe recordar los tres objetivos del programa Next Generation UE: 1) ayudar a los Estados miembros a recuperarse, 2) relanzar la economía y 3) apoyar la inversión privada y aprovechar los aprendizajes de esta crisis. Y el objetivo principal del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) de España que es el de acelerar la recuperación económica y social tras la crisis del COVID-19 y lograr incrementar la capacidad de crecimiento a medio y largo plazo.

Y es que, en esencia, tanto el Next Gen como el PRTR, no solo tienen el objetivo de ayudar a las empresas a ser mas competitivas y eficientes, sino que buscan que estas ayudas tengan un impacto mayor; un impacto tanto económico, como social y medioambiental.

Pero ¿qué podemos hacer entonces para intentar maximizar las posibilidades de obtener fondos públicos que nos permitan acometer una transformación real de nuestro modelo de negocio, productos y/o servicios?

  • Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el PRTR y el Next Gen en el que España teóricamente recibirá más de 140 mil millones de euros (ahora 200 millones en transferencias del fondo de recuperación de la UE debido a la ampliación extra de 7.700 millones de euros de los fondos europeos por el retraso en la recuperación económica tras la pandemia de la Covid-19), es un programa que se enmarca dentro del programa multianual 2021 – 2027, que para este periodo posee el presupuesto más elevado nunca antes visto; más de 2.000 billones de  euro para impulsar y transformar la sociedad y la economía europeas. Con lo cual, teniendo en cuenta las “vicisitudes” por las que está pasando la tramitación del PRTR, una buena estrategia es la no dejar de trabajar con en aquellos programas de financiación (bien sean nacionales o europeos), considerados más tradicionales pero que llevan más tiempo funcionado y que pueden suponer una gran vía de fomento y financiación de proyectos de transformación para las organizaciones.
  • Asimismo, las empresas deben ser capaces de tener una mentalidad cada vez más innovadora. Hoy en día, existe una máxima competencia en todos los sectores económicos, donde además de tener que competir cada vez con más empresas a nivel local, internet y la globalización han obligado a competir con empresas ubicadas en otras ciudades y países. Ante esta situación, innovar se ha convertido en la única forma efectiva de desmarcarnos de nuestros competidores, crecer e incrementar nuestra rentabilidad.

Por tanto, las organizaciones deben tener muy claro cómo las tecnologías disruptivas, más allá de las soluciones estándares de mercado, (por ejemplo, el uso de tecnologías blockchain), o las metodologías innovadoras, etc., pueden ayudarlas a ser cada vez más competitivas. Y al mismo tiempo, sin dejar de lado la filosofía detrás de estos programas nacionales y europeos, ni de pensar en cómo nos podemos beneficiar nosotros como organización, sino como se puede beneficiar y transformar el ecosistema donde nos movemos.

Para ello resultará necesario:

  • invertir tiempo y esfuerzo en el desarrollo de estrategias y capacidades (técnicas y no técnicas) que nos permitan tener claro cómo podemos innovar dentro de nuestras organizaciones, bien atrayendo talento trasformador a nuestras organizaciones o mediante la “contratación de servicios profesionales especializados” que los puedan acompañar en el desarrollo de la estrategia anteriormente mencionada.
  • Por otro lado, resultará imprescindible que organizaciones de distinta índole se junten, se asocien y cooperen para poder trabajar de manera conjunta, con el objetivo de desarrollar un proyecto que tenga un impacto no solo dentro de las organizaciones, sino también hacia afuera. En este contexto, tanto la normativa nacional, a raíz del PRTR, como la europea poseen un formato muy flexible de asociación, que se conoce con el nombre de Consorcio (en Europa) o Acuerdo De Colaboración Para Agrupación De Entidades Sin Personalidad Jurídica en España. Este es un formato de asociación que compromete a las distintas partes para el desarrollo de un determinado proyecto en un plazo de tiempo concreto, pero que no posee las restricciones u obligaciones que poseían otros formatos tradicionales como las UTE (Unión Temporal de Empresas), sino que busca ser un instrumento ágil y sencillo que permita que distintas entidades (públicas y privadas), se unan y puedan desarrollar proyectos transformadores sin más obligaciones que las propias derivadas del desarrollo de un proyecto conjunto, permitiendo al mismo tiempo, que esa cooperación sea más efectiva. Y es que, si nos fijamos tanto en las distintas normativas nacionales y europeas, como en el contenido de las convocatorias hasta el momento publicadas y los resultados obtenidos de estas, la naturaleza asociativa como medio para alcanzar un mayor impacto en un proyecto y sus resultados, resulta fundamental. En este contexto, queda claro que siempre se valorará mejor (o incluso en algunas convocatorias resultará esencial), el que distintas organizaciones (empresas grandes, pymes, centros de investigación, universidades, organismos públicos, etc.) de distintas zonas geográficas colaboren para conseguir un objetivo más ambicioso que el que podría tener un proyecto de una sola organización, aunque luego cada organización pueda tener al mismo tiempo un objetivo más particular relacionado con sus necesidades.

 

Artículo original de ASSET Actualidad