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Brexit duro: cómo debe actuar su empresa

Alejandro Martínez Borrell Alejandro Martínez Borrell

A diez semanas del día fijado para que Reino Unido abandone la Unión Europea, el Parlamento Británico ha rechazado por más de 200 votos en contra el plan que Theresa May negoció con la Unión Europea. Es una derrota aplastante, una de las más contundentes en la historia del parlamentarismo británico en casi un siglo. Un hecho que sitúa al Brexit en un auténtico nudo gordiano en el que, sin duda, el escenario de un no acuerdo es ya más real que nunca.

Como consecuencia inmediata, en los próximos días asistiremos a una alta tensión en la política doméstica británica, con posibles respuestas radicales y maniobras cortoplacistas. Sin ir más lejos, la moción de no confianza lanzada por los laboristas, que May aceptó desafiante en el mismo momento de perder la votación. Un nuevo órdago a su liderazgo, tras el lanzado por el propio partido conservador el año pasado. Ha vuelto a salvarse y podrá comenzar un nuevo periodo de conversaciones con los diputados británicos para buscar conjuntamente una nueva solución para el Brexit.

Mientras este plan B toma forma, veremos, además, cómo los diputados británicos se agrupan en distintas corrientes de opinión, no coincidentes con el color político al que representan. Algunos se declararán a favor de un segundo referéndum; otros intentarán persuadir para que Reino Unido alcance un acuerdo "a la noruega", es decir, pudiendo acceder como miembros al mercado común europeo. Y otros pedirán la extensión del artículo 50 del Tratado de Lisboa para ganar tiempo. Las voces críticas pueden surgir incluso desde los propios ministros de May, reclamándole un cambio de rumbo radical o su dimisión.

Por tanto, debemos estar preparados para días de alta inestabilidad y dudas, que coinciden con una cuenta atrás frenética hacia el 29 de marzo, día oficial de abandono. Una volatilidad que las empresas españolas y británicas tienen que afrontar con más determinación que hace unos meses.

Durante los dos últimos años, nuestra firma ha testeado la opinión de numerosos directivos españoles y británicos con relación al Brexit, dentro de nuestro barómetro International Business Report. Su opinión ha ido cambiando en este tiempo: desde compañías que pusieron el grito en el cielo tras el referéndum y que, tras una correcta preparación, esperan un desenlace con efectos mínimos en sus operaciones; a empresas despreocupadas al inicio del terremoto político y que ahora, tras un estudio más profundo de su situación, descubren serios riesgos y desventajas. Siguiendo este esquema, es fácil dibujar cinco escenarios distintos de planificación del Brexit. El primero es el "despreocupado", que reúne a empresarios convencidos de que el Brexit no les afectará, principalmente porque no exportan a Reino Unido. Sin embargo, aunque la mecánica del Brexit puede no impactar directamente en su negocio, sí que podría afectar a sus empleados, a sus clientes, proveedores, a sus costes de producción o infraestructuras utilizadas. Es recomendable revisar cualquier supuesto inicial y asegurarse de que no corremos peligro.

El segundo escenario agrupa a las compañías que, ante tanta complejidad e incertidumbre políticas, no han comenzado a prepararse. Se sienten incluso incapaces de diseñar un plan; no saben por dónde empezar o qué priorizar. Muchas de nuestras conversaciones con clientes comienzan en esta fase, en la que les ayudamos a identificar sus puntos críticos frente al Brexit. En algunos casos, felizmente los riesgos detectados son menores e incluso se vislumbran oportunidades.

El tercer grupo incluye a los negocios "informados", que ya han testeado sus principales riesgos y oportunidades. A medida que caminábamos hacia un no-acuerdo, más empresas se han ubicado en esta fase de preparación. Lo cual no es malo, ya que muchas de las acciones que se preparen para el peor escenario servirán también si al final hay un acuerdo satisfactorio. Además, estas empresas podrán reportar a sus inversores y clientes sobre el impacto real que el Brexit tiene sobre ellas, ya que lo habrán tenido en cuenta en sus previsiones de resultados financieros.

Un cuarto escenario, el más amplio actualmente según nuestras investigaciones, aúna a los negocios que se encuentran en fase de preparación, con planes bien detallados de impacto y acciones a desplegar. Pero tan importante como tener el plan, es ponerlo en funcionamiento y detallarlo a medida que se acerca el 29 de marzo. Saber, por ejemplo, que debe proteger a la organización, pero también tener en cuenta cómo van a reaccionar los clientes. Es interesante que, en este escenario, se testee bien la viabilidad del plan y sus distintas fases de aplicación.

Por último, hemos identificado un quinto grupo de empresas que ya han puesto en funcionamiento sus planes de contingencia. Es decir, hace meses que pasaron a la acción. Se trata sobre todo de sectores hiper-regulados, como el financiero o el farmacéutico, que aseguraron la continuidad de sus negocios en cuanto entró en vigor el Artículo 50. Deberán, sin embargo, estar atentos a consecuencias inesperadas, sobre todo cuestiones fiscales si se han visto obligados a relocalizar actividades en otros países.

Sea cual sea el escenario en el que ubique a su compañía, no espere más.

Aproveche la inestabilidad política para iniciar, mejorar o lanzar su plan de continuidad de negocio si tiene intereses en Reino Unido. Prepare un plan de crisis para el 29 de marzo y, a partir de ahí, introduzca ajustes para reducir costes y asegurar que el Brexit no merme su crecimiento.

 

Artículo publicado originalmente por el diario El Economista.

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