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Las organizaciones que saben adaptarse con rapidez a las cambiantes condiciones del entorno son las que se sitúan siempre en "pole position".
En qué áreas actuar

Las entidades del mid-market ya contaban con una buena reputación por su agilidad, pero la crisis del COVID ha obligado a los directivos a analizar aún con mayor detenimiento sus operaciones para dotarlas de una mayor capacidad de respuesta.

En sus esfuerzos por prepararse de cara al futuro, las entidades analizan sus operaciones actuales y se preguntan si son aptas para el futuro entorno de negocio. Para seguir siendo relevantes, las empresas deben aprender continuamente de sus operaciones y su entorno, y posteriormente ejecutar con rapidez los cambios, ya sea en el desarrollo de productos, en la mejora de la experiencia del cliente o en el crecimiento en nuevos mercados.

Según la última edición de nuestro estudio Global Business Pulse, el 46,2% de las empresas afirman que tendrán que mejorar la flexibilidad de sus organizaciones después del COVID-19. Entretanto, el 36,9% de los encuestados afirman que han empezado a planificar diferentes escenarios para mejorar la escala de sus operaciones en aras de la recuperación.

eduardo_cosmen.jpgTal y como indica Eduardo Cosmen, socio director de Fiscal de Grant Thornton en España: "En un momento como el actual, los negocios que van a sobrevivir y salir reforzados de la crisis van a ser, sin duda alguna, los más ágiles, los que estén bien estructurados y sepan aprovechar las oportunidades mientras se protegen frente al entorno".

Revisar la cadena de suministro, vigilar los riesgos y desarrollar contingencias

El COVID-19 ha expuesto las deficiencias de las cadenas de suministro mundiales y, a medida que avanzamos hacia nuevas fases, las empresas están empezando a reevaluar cómo lanzan sus productos al mercado. De hecho, el 31,6% de las empresas indican que tendrán que utilizar canales de venta y distribución alternativos o infrautilizados después de la crisis.

Construir una organización resiliente implica vigilar de cerca nuestra cadena de suministro.

jaime_romano.jpgTal y como apunta Jaime Romano, socio de Procesos, Eficiencia y Riesgos en España: "Muchas empresas han sufrido interrupciones en la cadena de suministro como resultado del COVID-19 por no tener un protocolo de gestión de riesgos adecuado. En algunos casos, los problemas de liquidez o el desempeño de los proveedores han sido el principal causante de estos problemas. Es fundamental contar con una sólida gestión de riesgos en la cadena de suministro que se centre en mitigar los riesgos clave para la continuidad de las actividades".

Las empresas deben tener en cuenta una serie de riesgos que pueden afrontar sus proveedores, incluidos riesgos financieros, geopolíticos, económicos, comerciales, riesgos de interrupción de la actividad y eventos de “cisnes negros”.

Tal y como apunta Ortiz: "El primer paso es identificar posibles modalidades de fallos o interrupciones en la cadena de suministro, y posteriormente analizarlos, dando prioridad a los que sean más probables y que tengan un mayor impacto en el negocio, en los clientes y en los accionistas. Para ayudar en este análisis, las empresas mejor preparadas utilizan software y análisis avanzado de gestión de riesgos para la cadena de suministro. Estos sistemas pueden examinar la salud financiera de los proveedores, los perfiles de los litigios, los problemas existentes en las relaciones con los empleados y otros indicadores propios de una empresa mal gestionada.

Gracias a toda esta inteligencia de negocio, podemos ayudar a las empresas a desarrollar un plan para mitigar esos riesgos. Las mejores prácticas pasan por utilizar simulaciones y ejercicios basados en datos para evaluar el nivel de preparación de una entidad y para centrarse en los riesgos adecuados y en los principales disruptores de la cadena de suministro".

Del mismo modo, aquellas empresas que deseen ampliar sus operaciones pueden conocer la solidez y resiliencia de potenciales proveedores de la cadena de suministro, ganando así en confianza en sus planes de expansión.

La pandemia también ha sacudido el carácter mundial de las cadenas de suministro, y algunos gobiernos son partidarios de que se pase a una producción más nacional para ganar en seguridad. Además, Markwell añade que: "Cuando el COVID impactó por primera vez y se cerraron las fronteras, todo el mundo trató de abastecerse más localmente a medida que las cadenas de suministro mundiales conllevaban demasiados riesgos. El problema es que nos hemos acostumbrado a esas largas cadenas de suministro porque han sido rentables; los modelos "just in time" se han generalizado y hasta entonces habían funcionado".

Basándose en sus propios análisis, las empresas tendrán que sopesar los riesgos y beneficios de contar con proveedores extranjeros y nacionales. Tal y como apunta Eaton: "La mejor respuesta pasa por identificar el escenario con el menor perfil de riesgo que mejor se alinee con nuestra estrategia de crecimiento a largo plazo, al tiempo que se logra una continuidad óptima de nuestras operaciones, eficiencia fiscal y resultados financieros".

Eficiencia y flexibilidad en las operaciones

Para construir un negocio resistente al COVID, hay que eliminar ineficiencias. Esto es especialmente evidente cuando las empresas planifican escenarios híbridos que incluyen el trabajo a distancia y en la oficina, o presencias físicas o virtuales.

En vista de la gran proporción de empleados que están trabajando desde casa o tienen horarios más flexibles, las empresas están encontrando nuevas fórmulas para gestionar su espacio de trabajo y reducir sus costes inmobiliarios.

Ian Pascoe.pngTal y como apunta Ian Pascoe, CEO y socio responsable de Grant Thornton en Tailandia: "Nos hemos trasladado a un espacio de oficinas totalmente flexible, lo que llamamos un "espacio respirable", en el que hemos formalizado un acuerdo con un proveedor de co-working. Tenemos un espacio asignado y el resto lo utilizamos cómo y cuándo lo necesitamos".

El replanteamiento de las formas de trabajo se convirtió en una necesidad durante el confinamiento. Habrá importantes lecciones que aprender y aplicar de cara al futuro sobre la forma en que se toman y se comunican las decisiones, lo cual también puede conllevar unas estructuras de gestión más plana y menos burocráticas y el despliegue de equipos más ágiles y reducidos.

Innovar para superar los desafíos del mercado

Sukvinder Heyer.pngTal y como afirma Sukvinder Heyer, socia de Grant Thornton Australia: "La innovación va a ser la clave para dejar atrás la recesión provocada por el COVID. Vemos a muchas empresas que están innovando con fuerza, desarrollando nuevos productos y procesos y nuevas formas de llegar al mercado".

La resiliencia puede implicar reducir costes a través de la innovación en sus operaciones. ¿Se pueden automatizar procesos repetibles de bajo valor? ¿Se puede modificar el coste de fabricación de un producto sin cambiar la calidad ni el precio? Heyer afirma que: "A algunas entidades, las interrupciones experimentadas por su cadena de suministro les ha obligado a fabricar productos utilizando recursos alternativos."

Para crear una cultura de la innovación también es necesario el diálogo entre los directivos y los empleados de primera línea para encontrar soluciones ágiles que beneficien a la empresa y a los clientes. Heyer añade que: "Aconsejamos a las empresas que se centren en sus puntos fuertes. Piensen en dónde quieren estar y utilicen la innovación como palanca para llegar allí".

Gestionar los datos para gestionar la demanda y los precios

Los datos aportan a los directivos la información que necesitan para aumentar sus capacidades, para cambiar la dirección del negocio en caso necesario, para confirmar que se va por el buen camino y para avisarles cuando se desvían.

"No se puede confiar en las prácticas del pasado en las que los vendedores vienen, dejan los pedidos y esperan que funcionen", afirma Heyer. Los sistemas de pedido, por ejemplo, deben automatizarse y evitar que se pida una misma cantidad de piezas cuando el inventario alcanza un determinado nivel. "Cuando se den cuenta de que la demanda de esa pieza ha disminuido, pensarán: ¿y por qué no miré los datos que tenía disponibles antes de hacer ese pedido? Las empresas cuentan con esos datos, pero deben extraerlos de manera que puedan aportarles un significado."

Los datos serán vitales para aprovechar las oportunidades con éxito. "Por ejemplo, si un competidor no funciona, debe ocupar su posición y empezar a abastecer a sus clientes", explica Jaime Romano, socio de Procesos, Eficiencia y Riesgos de Grant Thornton. "Las empresas ágiles conocen sus operaciones lo suficientemente bien como para poner un precio eficaz y aprovechar estas oportunidades. Son las que se adaptan con mayor rapidez. Las que salgan peor paradas podrán captar nuevos clientes, pero no les asignarán el precio adecuado y perderán dinero en esa gran expansión porque no analizaron los datos de forma adecuada".

"Muchas empresas han estado trabajando con un modelo híbrido durante los últimos diez años. Tienen algo de tecnología en su organización, pero siguen confiando mucho en las prácticas manuales. Los últimos seis meses han demostrado que es necesario combinar ambos enfoques para poder cumplir sus objetivos", explica Romano.

Si bien los grandes cambios que se están produciendo en las cadenas de suministro plantean un riesgo continuo para las empresas, una gestión adecuada puede reducir esas preocupaciones, tal y como ha demostrado la pandemia.

La agilidad ha sido durante mucho tiempo una característica muy admirada de los negocios de mayor éxito en el mid-market. Ahora más que nunca, las empresas que estén listas para innovar, adaptarse, analizar y proteger su negocio saldrán reforzadas de la situación actual.

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