Fondos europeos

Décimo PERTE sobre microchips y semiconductores

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La próxima aprobación de un nuevo PERTE será sobre microchips y semiconductores al que irán destinados 11.000 millones de euros de inversión pública.

El impulso de este nuevo PERTE tiene como objetivo alcanzar la autonomía estratégica a nivel europeo en la industria de los semiconductores y de las nuevas tecnologías.

Bruselas presentó en febrero la ley Europea de Chips, que movilizará más de 43.000 millones de euros para conseguir que el continente produzca el 20% de los semiconductores del mundo en 2030, lo que implica multiplicar por cuatro su capacidad productiva actual.

Tras la pandemia debido a la escasez de semiconductores se produjo una crisis en el suministro de estos, ralentizando así la recuperación mundial. A este hecho, hay que sumarle la crisis por la guerra tras la invasión rusa en Ucrania, que ha añadido más dificultades al escenario dado su importante peso en el suministro de materias primas, clave para la creación de los semiconductores.

Se trata de una gran oportunidad para nuestro país, ya que podría suponer la fabricación de chips Made in Spain.

Cabe destacar que la fabricación de un chip tiene tres fases: crear la oblea de silicio, ensamblar el circuito integrado y testar cada chip. Dónde más inversión se requiere es en montar la fábrica y en la primera fase de fabricación de la oblea. Las cantidades de inversión en un proceso de unos 65 nanómetros cuesta entre 1.000 y 2.000 millones de dólares, mientras que para procesos más avanzados de 22-28 nanómetros las inversiones rondan los 7.000 millones de dólares. Para procesos de cinco nanómetros, la puesta en marcha de la fábrica cuesta entre 16.000 y 18.000 millones de dólares .

Sin embargo, en el terreno de ensamblaje y comprobación del chip, las empresas europeas en general, y las españolas en particular, tienen mucha experiencia. El proceso es técnicamente muy complejo pero la escasez de semiconductores nos abre la puerta a convertir a España en un lugar donde invertir.

Nuestras empresas necesitarán aproximadamente 40 millones de euros y tres años para decidir dar el paso en ensamblado y testeado de los chips. Este PERTE, sin duda, va a suponer un gran avance para las empresas de este sector donde muchas ya estarán operativas en 2024 gracias a este impulso.