Entrevista

“Vamos a entrar en un periodo masivo de reestructuraciones”

Carlos Asensio
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La inactividad de muchas empresas durante el confinamiento las ha llevado a una situación límite, en la que resolver las necesidades de liquidez a corto plazo es una prioridad para garantizar su supervivencia. Tras la financiación de emergencia del ICO, se abre una nueva fase en la que banca, fondos de deuda y special situations serán encargados de ofrecer soluciones a compañías que se verán obligadas a reestructurar su pasivo y a transformarse a marchas forzadas para adaptarse al escenario post Covid. Evitar el concurso de acreedores es siempre el objetivo, pero en algunos casos será inevitable.

En esta entrevista, originalmente aparecida en la revista Capital & Corporate, nuestro socio de Debt & Reestructuring Carlos Asensio, ofrece las claves de un periodo “masivo de reestructuraciones”, tal y como apunta.

 

Con la crisis del COVID-19, muchas compañías necesitan refinanciarse o reestructurarse, ¿cómo está el deal Flow?

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Preguntas clave
  • ¿Puede su empresa evitar solicitar el concurso de acreedores para superar esta crisis?

  • ¿Qué movimientos de refinanciación y reestructuración puede llevar a cabo para volver a su actividad habitual?

  • ¿Bajo qué circunstancias es necesario someterse a concurso de acreedores?

Vamos a entrar en un periodo masivo de reestructuraciones. Las entidades financieras están reforzando sus equipos ante la avalancha de procesos de los meses siguientes. Parece que existe todavía el efecto placebo de las Líneas de Financiación ICO con Garantía del Estado y la obligación de los bancos de mantener sus posiciones de circulante en las compañías. Indudablemente, esta crisis se va a largar más de lo esperado y eso demorará la recuperación de los flujos de caja anteriores al Covid-19 de las compañías, que tendrán que hacer frente a un mayor endeudamiento. Por ello, durante las próximas semanas empezaremos a ver más movimientos de refinanciación y reestructuración, que irán incrementándose a medida que pasen los meses.

Ante esta incertidumbre, la flexibilidad de los bancos vendrá en función de que el BCE relaje la aplicación de la normativa IFRS9, por la que se rige la dotación de provisiones de la deuda, estarán en disposición de mantener sus posiciones de circulante, esenciales en estos momentos, y ver alternativas de aumentar el plazo incluyendo carencias para permitir acomodar el pago a la generación de caja y facilitar el plazo de recuperación de la actividad de las compañías.

Por otro lado, ante la incertidumbre de los flujos de caja, los fondos de deuda senior esperarán y buscarán oportunidades en sectores menos impactados por la crisis. Mientras tanto, sí veremos como proliferarán las operaciones de fondos de distress, intentando posicionarse en el equity de las compañías mediante quitas importantes a la deuda financiera.

 

¿En qué momento es inevitable la declaración de concurso de acreedores?

Lo que indica la Ley Concursal 22/2003 es que sólo se someterán a concurso de acreedores las empresas que no cumplan con los pagos regularmente, es decir, cuando no tienen liquidez suficiente para hacer frente a sus obligaciones de pago: deudas fiscales, deudas con entidades de crédito, nóminas, proveedores y acreedores, etc. No obstante, la solicitud de concurso es una solución drástica por lo que sería interesante explorar todas las alternativas posibles dentro de un preconcurso o 5 BIS. Se trata de opciones más viables y menos drásticas, que permiten a las compañías iniciar negociaciones en un plazo determinado con sus acreedores para intentar acomodar el pago de la deuda a la generación de caja de la actividad y así ayudarlas a superar esta situación.

 

Una buena refinanciación siempre es mejor que un concurso de acreedores, ¿no?

Si nos atenemos al elevado porcentaje de compañías que llegan a la liquidación dentro de un concurso de acreedores, es evidente que una buena financiación es preferible a un concurso. La clave estará en anticiparse al problema de insolvencia para poder plantear un proceso de reestructuración, ágil y menos dañino para las entidades financieras y llegar a mejores acuerdos antes de caer en un proceso de refinanciación en entornos preconcursales o 5 BIS.

Por ello, lo mejor es analizar los flujos de caja de forma conservadora viendo los meses pasados para contar con el plazo necesario para abrir un proceso de reestructuración, antes de que se produzca el primer impago de la deuda financiera.

 

Durante el estado de alarma, asistimos a la moratoria por la que suspendía la obligación de las empresas insolventes de solicitar su concurso, ¿sigue en vigor?

Sí, el RDL 16/2020 establece una moratoria concursal hasta el 31 de diciembre. Durante este periodo, el deudor que se encuentre en estado de insolvencia no tendrá el deber de solicitar el concurso y los jueces no admitirán a trámite las solicitudes de concurso necesarias que se presenten por los acreedores desde la declaración del Estado de Alarma. Se presume, salvo prueba en contrario, que el estado de insolvencia es consecuencia de la crisis si antes del 14 de marzo de 2020 no se encontraba en ninguno de los supuestos que habilitan al acreedor para solicitar el concurso. Si antes del 31 de diciembre el deudor hubiera presentado solicitud de concurso voluntario, ésta se admitirá a trámite con preferencia, aunque fuera de fecha anterior y, si antes del 30 de septiembre, el deudor hubiera comunicado la apertura de negociaciones con los acreedores para alcanzar un acuerdo de refinanciación, un acuerdo extrajudicial de pagos o adhesiones a una propuesta anticipada de convenio se estará al régimen general establecido por ley.

 

¿Veremos operaciones de M&A derivadas de futuros concursos?

Sin duda, las ventas de unidades productivas y la actividad de fondos distress van a incrementarse en la situación actual. Ya estamos viendo como muchos fondos están aumentando su tamaño ante el incremento de operaciones. No obstante, no habrá ninguna particularidad en especial y la ley tampoco se antoja distinta en este aspecto. Como siempre, la celeridad es la clave para que materialicen las mayores oportunidades posibles.

 

¿Cuáles son las claves para afrontar con éxito una refinanciación?

Anticipación y escenarios conservadores son los mejores ingredientes en estos casos. Para ello, nosotros siempre aconsejamos anticiparse al problema mediante el análisis de los siguientes puntos: la identificación y elaboración de un plan con las principales contingencias operativas y financieras; la sensibilización y cuantificación de diferentes escenarios de necesidades de liquidez a corto plazo; una mejora continuada de la gestión de liquidez a corto plazo: working capital management; y un reposicionamiento estratégico de negocio y reestructuraciones operativas. Con este análisis las compañías podrán determinar las necesidades de liquidez, identificando con tiempo suficiente el momento donde empezarán las tensiones de liquidez para abrir un proceso ordenado de reestructuración y la alternativa/s o fuente/s de financiación adecuada/s.