
España retrocede, pero sigue comprometida
Nuestro país vuelve a retroceder en mujeres directivas, aunque mantiene su compromiso con las políticas de diversidad e inclusión en la empresa. Pese a los cambios regulatorios y el cambio en la conversación global sobre equidad, nuestro país mantiene una apuesta continuista para aupar a más mujeres en puestos directivos. Te invitamos a descubrir todos los datos desplazándote hacia abajo y pulsando en todos los vídeos de esta página web.
Ligero retroceso en el liderazgo español
España mantiene una posición destacada en liderazgo femenino, con un 37,2% de mujeres en puestos directivos, por encima de la UE (34,9%) y la media global (32,9%). Sin embargo, tras alcanzar el 40% en 2024, el dato encadena dos años de ligero retroceso y el país sale del top 10 mundial, situándose en el puesto 14. Además, aumenta hasta el 7,8% el número de empresas sin ninguna mujer en puestos directivos. Aunque el contexto regulatorio impulsa avances, estos retrocesos evidencian la necesidad de reforzar el compromiso para consolidar el progreso logrado.
El reto de ganar influencia en los puestos clave
Aunque la presencia femenina en la dirección se mantiene elevada, España retrocede en los cargos de mayor poder. El porcentaje de mujeres CEO cae hasta el 18,5% —diez puntos menos en tres años— mientras a nivel global aumenta. También disminuyen las socias (4,4%) y presidentas (3,5%), evidenciando una década de estancamiento en la alta dirección. La excepción es la dirección financiera (38,5%), que se consolida como principal palanca de avance. El reto ya no es solo sumar mujeres en la dirección, sino aumentar su peso en los puestos de mayor influencia y decisión.
Una estrategia sólida, más allá del ruido
En un contexto global de debate sobre las políticas de igualdad, las empresas españolas refuerzan su compromiso. El 97,1% cuenta con una estrategia definida en diversidad e inclusión, por encima de la media europea y global. Además, siete de cada diez revisaron sus iniciativas en 2025, principalmente como parte de procesos ordinarios de evaluación, no por presión externa. Tres de cada cuatro compañías mantendrán o ampliarán estas políticas en los próximos años. Más que una respuesta coyuntural, la equidad forma parte de la gobernanza y la visión a largo plazo del tejido empresarial español.
Apuesta por la promoción interna
La integración real de la igualdad se refleja en cómo se cubren los puestos directivos. En sus últimas vacantes de responsabilidad, el 64,4% de las empresas españolas promovió talento femenino interno, frente al 35,6% que recurrió a contratación externa. Una tendencia alineada con Europa y cercana a la media global. Esta apuesta por la cantera refuerza la coherencia entre políticas de desarrollo y decisiones de sucesión, y sugiere que las medidas impulsadas en años anteriores empiezan a dar resultados. Consolidar el liderazgo femenino pasa, cada vez más, por fortalecer el talento desde dentro.
La implicación masculina en el liderazgo femenino
La promoción del liderazgo femenino es un objetivo compartido. En España, el 50,2% de los hombres considera prioritario que una empresa cuente con programas de igualdad al participar en un proceso de selección, y un 42,8% lo valora como un factor relevante. Un compromiso incluso superior al declarado por las mujeres. Estos datos reflejan que la equidad ya no es una demanda de género, sino un elemento clave para atraer talento directivo, fortalecer la cultura corporativa y consolidar organizaciones más sostenibles y competitivas.
La igualdad, motor del rendimiento empresarial
El reciente retroceso en la presencia de mujeres en la alta dirección evidencia que los avances no están garantizados. Mantener el compromiso con la equidad no es una cuestión reputacional, sino una decisión estratégica. Las empresas medianas rinden mejor cuando su liderazgo refleja la diversidad del entorno al que sirven. Impulsar equipos equilibrados fortalece el crecimiento, la resiliencia y la capacidad de competir en mercados exigentes. Acelerar la paridad, involucrar a todo el ecosistema empresarial y visibilizar las iniciativas son palancas clave para consolidar los avances. La igualdad de género no es solo un principio: es un motor esencial del desempeño sostenible.