La guerra de Irán frena al middle-market

El contexto geopolítico no da tregua a las empresas. Tras enfrentarse a las nuevas medidas proteccionistas, el middle-market ha comenzado 2026 con un nuevo reto. La guerra de Irán ha impactado de lleno sobre la confianza y las previsiones del tejido empresarial. El nuevo año ha reactivado preocupaciones que parecían controladas a finales de 2025.
Incertidumbre, costes energéticos, presiones inflacionistas… son factores que están condicionando las perspectivas empresariales, tal y como demuestra la última edición de nuestro International Business Report (IBR), referente al primer trimestre de 2026. Un informe elaborado en base a más de 400 encuestas nacionales y 5.000 globales y complementado con el análisis de Oxford Economics para Grant Thornton. El análisis demuestra que el conflicto en Oriente Medio, que podría contar con una solución provisional a corto plazo, supone un freno para el crecimiento del middle-market, que se ha acostumbrado en los últimos años a operar, crecer e invertir en mitad de la incertidumbre.
¿Quieres conocer los principales retos que afrontan hoy las empresas medianas? Sigue leyendo para descubrir las principales conclusiones de la edición actual.
Evolución del optimismo empresarial en España, UE y a nivel global.
Alerta económica
La irrupción de la guerra de Irán ha devuelto la geopolítica al primer plano de la agenda empresarial. El 51% de empresarios a nivel global se muestra preocupados por este factor, 5 puntos más que a finales de 2025. En España, la preocupación aumenta 3 puntos, hasta el 43,3%.
El análisis de Oxford Economics, de hecho, demuestra que el riesgo geopolítico se sitúa actualmente en máximos históricos. Por encima de eventos vividos en años pasados como la guerra arancelaria, la pandemia o incluso la crisis originada por el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York.
Esto no quiere decir que vaya a producirse una recesión económica. Pero sí demuestra la inestabilidad internacional que existe actualmente.
Evolución de la preocupación geopolítica
Incertidumbre económica
El conflicto también ha afectado a la preocupación por la incertidumbre económica, que vuelve a repuntar a nivel global y europeo de forma notable tras la caída de finales de 2025. Más de la mitad de los empresarios muestran ahora su preocupación por la incertidumbre económica.
El crecimiento de la incertidumbre afecta, sobre todo, a la Unión Europea y al panorama internacional. Según los datos del IBR, más del 57% de los directivos a nivel global se muestran preocupados por la incertidumbre económica, lo que supone cuatro puntos porcentuales más que en el último trimestre del 2025.
En España, por contra, la incertidumbre se mantiene estable respecto al último trimestre, e incluso cae ligeramente.

La economía aguanta; la inflación sube con fuerza
La economía global todavía resiste el envite de la guerra. Las previsiones de crecimiento se han moderado ligeramente, del 3% al 2,6%. Pero los analistas de Oxford Economics consideran que estas previsiones mejorarán en cuanto se abra el tráfico en el estrecho de Ormuz. En el caso de España, la Comisión Europea acaba de revisar al alza las previsiones de crecimiento del PIB hasta el 2,4%.
La inflación, en cambio, representa un mayor foco de incertidumbre. La previsión ahora es una subida global de precios del 4% para 2026. Siete décimas más que antes del estallido de la guerra. Una estimación que está motivada por el repunte del precio del petróleo, que ha pasado de rondar los 70 dólares a moverse en el entorno de los 100 dólares el barril.
Todo ello, sin embargo, sin tener en cuenta un posible acuerdo de paz. En este sentido, las negociaciones iniciadas entre Estados Unidos e Irán han supuesto un alivio para el precio del petróleo.
Europa y Asia, las regiones más afectadas por la guerra
PIB 2026
Inflación 2026
El análisis elaborado por Oxford Economics para Grant Thornton demuestra que tanto las economías avanzadas como los mercados emergentes salen perdiendo por la guerra de Irán. Y el impacto todavía podría ser mayor si se mantiene el bloqueo.
El Golfo Pérsico es la región más afectada, debido a los recortes más prolongados en la producción energética y a la disminución del turismo. Esta reducción ya se está notando en las reservas de viajes de cara a la temporada de verano. España, como alternativa a estos destinos, es uno de los países más beneficiados por esta caída del turismo.
Mientras, Europa se verá más afectada por el conflicto que EE. UU. debido a su dependencia de las importaciones de energía que pasan por el estrecho de Ormuz. No hay que olvidar que los buques cisterna de petróleo y gas natural licuado que transitan por el estrecho de Ormuz transportan alrededor del 20 % del suministro mundial.
Respecto a la inflación, Europa sufrirá una crisis de los precios de la energía más fuerte que otras regiones, según el análisis de Oxford Economics. El informe avisa: el crecimiento del consumo mundial se frenará en 2026 por la guerra. Queda por ver el impacto de las medidas fiscales de ayudas.
Debilidad del consumo
Es decir, las previsiones macroeconómicas ya apuntan que el poder adquisitivo real de los hogares va a caer por la subida de precios. Especialmente, de alimentos y energía. Una previsión que también se refleja en el IBR del primer trimestre.
La preocupación por la debilidad de la demanda crece en España hasta alcanzar al 35,5% de las empresas. A nivel global, esta preocupación afecta a casi la mitad de las empresas (48%). El temor real, sin embargo, se proyecta a futuro.
Cuatro de cada diez empresas españolas esperam un frenazo de la demanda en los próximos meses. Ocho puntos porcentuales más que a finales de 2025. Por lo pronto, instituciones como Funcas ya han elevado su previsión de inflación para 2026 hasta el entorno del 3%. Esta subida tendrá un impacto directo en el consumo, tal y como establecen los analistas económicos.
Preocupación por la debilidad de la demanda
Inquietud por la futura demanda
Cae la facturación y la creación de empleo por la inestabilidad
Vamos ahora a analizar las previsiones empresariales. En España, la previsión de ingresos, rentabilidad y empleo caen entre 5 y 6 puntos respecto al cierre de 2025 debido al contexto internacional. Tras registrar un final de año especialmente positivo en el ámbito financiero, las empresas vuelven a reducir sus previsiones de crecimiento.
Todavía es pronto para determinar las consecuencias que tendrá la guerra en la situación financiera de las empresas españolas. Pero los primeros análisis dejan patente que el impacto es medible. Factores como el cierre del estrecho de Ormuz han empujado a cientos de empresas a tomar medidas defensivas como encarecer sus productos o llevar a cabo recortes de la producción.
La nota positiva es que el middle-market cuenta ya con experiencia en este tipo de situaciones. Como resultado, las empresas se han vuelto cada vez más hábiles y eficaces a la hora de responder a las grandes crisis del mercado.
La previsión de aumentar ingresos cae 4,9 puntos respecto al cierre de 2025, hasta el 56,7%. Todavía se sitúa por encima del registro europeo (55,7%) pero queda lejos del 62,1% global.
La estimación de aumentar la rentabilidad cae hasta el 51,8%, 5,8 puntos menos. Es la corrección más visible entre los grandes indicadores financieros del trimestre.
Tras un trimestre récord, la previsión de crear empleo cae 6,1 puntos, hasta el 45%. Pese a ello, se mantiene 2 puntos por encima de la media europea.
La previsión de aumentar salarios por encima de la inflación cae hasta el 15%, cinco puntos menos respecto al cuarto trimestre de 2025. Mínimos desde 2022.
En este contexto, ¿qué impide crecer a las firmas españolas? El IBR ofrece dos claves: una interna y otra externa.
Destaca la preocupación por la burocracia (46,1%) y el exceso de regulación pese a caer un punto en el último trimestre. Esta barrera ha crecido durante los últimos trimestres entre las empresas españolas.
Las firmas nacionales reclaman a la Administración una legislación que favorezca la actividad y el crecimiento empresarial.
Pero a ellos se suma un factor externo, el coste de las materias primas. Crecen hasta el 46,1% tras el cierre de Ormuz. Esta preocupación está directamente relacionada con el encarecimiento que ha sufrido en los últimos meses el precio del petróleo debido al bloqueo de Ormuz. Además, las tensiones en Oriente Medio también han provocado un encarecimiento notable del gas natural. Los analistas avisan de que si se mantiene el cierre del estrecho, el precio del gas natural podría dispararse durante los próximos meses, coincidiendo con la llegada del invierno.
Principales barreras de crecimiento en España
A nivel internacional, la realidad es bien distinta. La incertidumbre económica cuenta con un mayor peso (57% en el caso global y 50% en el marco de la UE). En el último trimestre, la preocupación por la incertidumbre ha crecido más de cuatro puntos porcentuales a nivel internacional, según los datos del IBR.
También preocupa a los directivos internacionales los costes energéticos (52% y 51%). Y existe un crecimiento notable de la preocupación por los costes de envío derivada del bloqueo del comercio mundial. Crecen cinco puntos, hasta afectar al 46,5% de los directivos globales.
La irrupción de la inteligencia artificial, que este año recibirá una nueva ola inversora según el análisis de Oxford Economics, está impulsando la escasez de personal cualificado en determinadas áreas. La preocupación internacional por esta barrera afecta al 52% de los directivos.
Principales barreras de crecimiento UE y global
Analizamos el comercio exterior. Probablemente, el área que mejor refleja la alerta geopolítica que viven las empresas. Las expectativas de exportación vuelven a caer en España (-1,9 puntos, hasta el 41,2%). A nivel global, el 50,7% de las empresas prevé aumentar sus ventas en el extranjero (-0,2 puntos porcentuales) y el 41% de las empresas europeas prevé hacer lo propio (-0,4 puntos).
Además, la previsión de aumentar los ingresos procedentes de mercados no domésticos cae 4,3 puntos en España, hasta el 39,2%. Retrocede 3,4 puntos en la Unión Europea hasta el 40,9% y se mantiene prácticamente estable a nivel global, en el 46,1% (-0,4 puntos). La moderación, una vez más, se concentra en Europa.
La inestabilidad de Oriente Medio ha tenido un impacto inicial para el negocio exterior de las empresas españolas incluso mayor que la guerra arancelaria iniciada el año pasado.
Hace justo un año, tras anunciar Donald Trump una nueva batería de aranceles, el porcentaje de empresas que preveía aumentar sus exportaciones se situaba en el entorno del 46%. Un año después este porcentaje se sitúa 5 puntos porcentuales por debajo.
El dato más alarmante lo aporta el porcentaje de empresas que prevén aumentar sus destinos de venta. Cae 8,1 puntos, hasta el 33,9%, el peor registro de la serie y la mayor caída del trimestre en este indicador. La Unión Europea registra también un retroceso y cae tres puntos hasta el 36,2%, mientras que a nivel global el indicador resiste y avanza un punto hasta el 47,8%. La esperada reorganización comercial no termina de llegar.
En el primer trimestre de 2025, el porcentaje de empresas españolas que preveía abrir nuevos mercados se situaba en el entorno del 40%. Supone siete puntos porcentuales más. Además de la persistencia de la guerra arancelaria, el nuevo conflicto en Oriente Medio ha cerrado posibles rutas que ganaban atractivo entre el tejido empresarial nacional.
Acuerdos con Mercosur e India
El dato refleja que el middle-market no termina de encontrar nuevas oportunidades comerciales. En este contexto, este trimestre hemos preguntado a las empresas españolas qué implicación creen que tendrá el acuerdo recién cerrado entre la Unión Europea e India, junto al alcanzado con Mercosur.
Los datos muestran que el 36% de las empresas considera que estos acuerdos tendrán un efecto beneficioso sobre su actividad, frente a un 30% que anticipa un impacto perjudicial, mientras que un 34% cree que no tendrán efectos significativos.
Para un middle-market que se repliega de mercados secundarios, estas nuevas rutas ofrecen una vía de diversificación geográfica con la que compensar la exposición a destinos más volátiles.
¿En qué consistían estos acuerdos? El acuerdo con Mercosur supone la supresión de forma paulatina de los aranceles del 91% de los productos que Europa exporta a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, los cuatro países que conforman Mercosur. En un momento marcado por el proteccionismo de Estados Unidos, supone una alianza que puede resultar clave para el middle-market.
Mientras, el acuerdo con la India elimina los aranceles para el 99,5 % del valor del comercio europeo y cerca del 97 % de las líneas arancelarias de la India. Está por ver el impacto que tiene este acuerdo para las empresas medianas nacionales. Antes del estallido del conflicto en Irán, India se establecía como una de las regiones con mayor potencial para el comercio de las empresas medianas.
Efecto de las nuevas alianzas comerciales

La otra cara de la particular moneda inversora la protagoniza la tecnología. Tras alcanzar máximos, cae 7 puntos. La previsión de aumentar inversiones tecnológicas afecta al 56,7% de las empresas, se mantiene como la principal prioridad inversora. Sin embargo, estos datos están casi dos puntos por detrás de la Unión Europea (58,6%) y más de diez por debajo del dato global (67,8%).
Más allá de la inversión en tecnología, las compañías españolas están reforzando sus capacidades internas para sostener el crecimiento y ganar competitividad en un entorno más exigente. La inversión en sostenibilidad (46,9%), I+D (46,5%) y marca (45,3%) continúa consolidándose como prioridades estratégicas. La inversión en planta y maquinaria se mantiene estable respecto a la UE (44,5%), aunque todavía por debajo de la media global.
Todo ello refleja un enfoque cada vez más orientado a la transformación empresarial y al fortalecimiento de capacidades de largo plazo.
El pulso inversor de la IA
Pese al frenazo nacional del primer trimestre, la inversión en tecnología se mantiene como la principal inversión de las empresas. Sobre todo, a nivel internacional. Las empresas están priorizando las infraestructuras digitales y la implantación de la Inteligencia Artificial. Pese al reto geopolítico, el gasto en tecnología superará al crecimiento subyacente del PIB, según las previsiones de Oxford Economics. En España, casi seis de cada diez empresas que invertirá en tecnología priorizará la implantación de la inteligencia artificial.

Retos y oportunidades laborales
En esta edición, nuestro informe también aborda el contexto laboral. Durante este trimestre hemos querido preguntar al middle-market sobre dos cuestiones de plena actualidad para las empresas españolas: la regularización de migrantes y el absentismo laboral.
La primera supone, según grandes patronales como la CEOE o Foment, una oportunidad para mitigar la escasez de mano de obra cualificada que existe en determinados sectores. Hemos cuestionado al middle-market si comparte esta visión. Por otra parte, España se sitúa a la cabeza de los países con mayores tasas de absentismo, según la OCDE. ¿Afecta esto a las empresas medianas? Vamos a comprobarlo
Según nuestros datos, el 39% de las empresas españolas valora positivamente la regularización masiva de migrantes anunciada por el Gobierno, frente al 16% que la considera negativa.
Lejos de interpretarse como un factor de presión sobre los salarios, las compañías medianas ven la inmigración como una herramienta necesaria para sostener la actividad económica y responder a un problema estructural de falta de talento y escasez de personal.
El middle-market reconoce así que la escasez de mano de obra se ha convertido en una limitación estructural que afecta ya a múltiples sectores.
Casi la mitad de las empresas españolas identifica la falta de profesionales cualificados como una barrera directa para su negocio. Y, como hemos señalado, el porcentaje crece a nivel global.
¿Qué impacto cree que tendrá la regularización masiva de migrantes para su negocio?
Entre los empresarios que apoyan la medida, un 51% considera que permitirá cubrir la escasez de mano de obra, mientras que un 45% cree que ayudará a combatir la economía sumergida y a aflorar empleo irregular. Apenas un 4% interpreta la iniciativa como una vía para abaratar costes laborales.
La posición del middle-market coincide además con la postura expresada por las principales organizaciones empresariales españolas.
CEOE, Cepyme o Foment, han defendido públicamente la necesidad de incorporar más trabajadores al mercado laboral para responder al envejecimiento demográfico, la falta de relevo generacional y la creciente dificultad para cubrir determinados perfiles profesionales.
Buena parte del tejido empresarial considera que la regularización puede contribuir no solo a reforzar la actividad económica, sino también a aportar mayor seguridad jurídica y estabilidad tanto para las empresas como para los propios trabajadores.
¿Por qué apoya la regularización de migrantes?
El impacto del absentismo laboral es otro de los aspectos que hemos querido preguntar al tejido empresarial. El 63% de las empresas reconoce que esta práctica se ha convertido en un problema para su compañía. Un 28% reconoce que ya ha tomado medidas, mientras que otro 35% planea introducir estas medidas en un futuro cercano.
Únicamente el 27% de los directivos encuestados asegura no haber percibido el impacto de las ausencias injustificadas. El 10% restante señala que este fenómeno no tiene repercusión en su empresa porque ya ha implantado una serie de políticas efectivas.
Distintas organizaciones empresariales han alertado en los últimos meses sobre el aumento del absentismo laboral. Según los datos de Randstad Research, este fenómeno afectó al 7,1% de las horas pactadas al cierre de 2025, lo que supone un incremento de cuatro décimas respecto al año anterior
¿Es el absentismo laboral un problema para su empresa?
Las claves del primer trimestre
La incertidumbre no se sustituye, se acumula.
La guerra arancelaria continúa activa y la guerra de Irán añade un nuevo frente de inestabilidad. El optimismo cae 5 puntos a nivel global, 4 en España y 4 en la UE. La preocupación geopolítica se acerca peligrosamente a los niveles de la incertidumbre económica.
Un shock de demanda.
La preocupación por una escasez futura de pedidos crece 7,8 puntos en España, hasta el 39,2%. Es la mayor subida del trimestre y rompe la pauta europea. Es una señal a vigilar de cara a los próximos trimestres.
Menos actividad para el middle-market.
España y la UE corrigen sus previsiones de ingresos, rentabilidad y empleo entre 4 y 6 puntos. Mientras, el middle-market global mantiene casi intactas sus expectativas. La fortaleza estructural del segmento se mantiene.
Vuelco en la inversión.
La inversión en habilidades del personal sube 7,1 puntos en España, hasta el 50,2%, la única gran subida del trimestre. Mientras, la inversión en tecnología cae casi siete puntos, aunque se mantiene como la primera prioridad inversora.
Un mercado más pequeño.
El middle-market europeo frena su apertura exterior. En España, las expectativas de aumentar exportaciones caen al 41,2% y las empresas que prevén ampliar mercados se desploman hasta el 33,9%.
Materias primas y burocracia, frenos para el crecimiento.
Las empresas españolas sitúan la burocracia y el coste de las materias primas como las principales barreras al crecimiento, ambas con un 46,1% tras el cierre de Ormuz.