Reducir riesgos en operaciones en mercados extranjeros

10+1 beneficios

Por: Ignacio Ripol

El compliance se consolida como una herramienta esencial para reducir riesgos en mercados extranjeros y acompañar el crecimiento internacional de las empresas con mayor seguridad y confianza.
Contents
10+1 beneficios
Lo que un buen Sistema de Compliance hace por tu compañía
Más información

En el recorrido por los “10+1 beneficios del compliance” hemos analizado cómo los sistemas de gestión de cumplimiento permiten acceder y mantenerse en mercados que exigen integridad, generan una ventaja competitiva basada en la credibilidad, convierten los valores éticos en prácticas reales, revelan ineficiencias de negocio, fortalecen la transparencia y facilitan la alineación entre las exigencias locales y los compromisos internacionales de las organizaciones. Sobre esta base, existe un beneficio especialmente relevante para aquellas compañías con vocación internacional: la reducción de los riesgos asociados a las operaciones en mercados extranjeros.

La internacionalización ofrece importantes oportunidades de crecimiento, pero también expone a las organizaciones a marcos regulatorios más complejos y a expectativas de cumplimiento cada vez más homogéneas a escala global. Lo relevante ya no es únicamente cumplir la normativa local de cada jurisdicción, sino ser capaz de acreditar ante autoridades, inversores, clientes y socios de negocio la existencia de sistemas internos eficaces para identificar, prevenir y gestionar riesgos de forma consistente en distintos mercados.

Esta evolución ha venido impulsada por normas con una clara vocación extraterritorial y por una creciente convergencia regulatoria internacional. Junto a referentes bien conocidos como la FCPA estadounidense o el UK Bribery Act británico, nuevos marcos como la ley francesa Sapin II han elevado significativamente las exigencias en materia de prevención de la corrupción, control de terceros, supervisión interna y diligencia debida. A ello se añaden nuevas obligaciones relacionadas con las cadenas globales de suministro, la protección de los derechos humanos, las sanciones internacionales y otros ámbitos que trascienden las fronteras nacionales y afectan de forma directa a la actividad empresarial.

En este contexto, uno de los principales focos de riesgo se encuentra en la gestión de terceros. Distribuidores, agentes comerciales, socios locales, intermediarios o proveedores pueden generar contingencias relevantes para la organización si no son adecuadamente evaluados y supervisados. Los programas de compliance más avanzados incorporan procedimientos de due diligence que permiten conocer no solo la identidad de la contraparte, sino también su estructura de propiedad y control, su reputación, sus vínculos con terceros y los riesgos asociados a su actividad.

Particular relevancia adquieren los regímenes de sanciones económicas y restricciones internacionales. La reciente evolución normativa europea evidencia que el cumplimiento de las sanciones internacionales ha dejado de ser una cuestión exclusivamente comercial o financiera para convertirse en un ámbito prioritario de compliance y gestión del riesgo. Las organizaciones deben conocer con quién operan, identificar beneficiarios efectivos, comprender las estructuras de control existentes detrás de las operaciones internacionales y verificar la ausencia de restricciones que puedan comprometer la actividad empresarial o generar responsabilidades relevantes.

Un sistema de gestión de compliance basado en estándares internacionales proporciona un marco común para afrontar estos desafíos de forma ordenada y coherente. No obstante, la experiencia demuestra que las políticas y controles globales deben complementarse, cuando resulte necesario, con desarrollos locales capaces de responder a las particularidades regulatorias, operativas y culturales de cada país. La combinación de gobierno global y adecuada adaptación local constituye hoy uno de los elementos diferenciales de los sistemas de compliance más eficaces.

En definitiva, internacionalizar un negocio implica gestionar riesgos que trascienden las fronteras nacionales y que afectan a múltiples jurisdicciones, terceros y marcos regulatorios. Los sistemas de gestión de compliance permiten abordar estos riesgos de forma estructurada, reforzar la confianza de los socios de negocio y proporcionar a la organización las herramientas necesarias para desarrollar su actividad internacional con seguridad, coherencia y sostenibilidad a largo plazo.