Conectar el talento intergeneracional impulsa el éxito de las organizaciones
ArtículoArtículo de Isabel Perea Gaviria, Partner y Head of Audit & Assurance en España de Grant Thornton, sobre talento y auditoría.

Cada vez veremos entornos de auditoría más integrados, capaces de conectar información procedente de distintos sistemas empresariales y de automatizar procesos de revisión y documentación. Tengo la suerte de trabajar en un sector en constante evolución y en el que aprendo algo nuevo cada día. Los auditores llevamos décadas adaptándonos a marcos regulatorios -tanto nacionales como internacionales-, negocios y formas de presentar la información. Lo hemos hecho con un modelo profesional estable y manteniendo nuestra función real: expresar una opinión independiente sobre la información financiera.
Tenemos el cambio en nuestro ADN. Pero lo que vivimos hoy, con la madurez de la inteligencia artificial, tiene una mayor envergadura. Afrontamos una transformación estructural en la forma en que se entiende, se organiza y se ejecuta nuestra función. Hasta ahora nos hemos adaptado a los nuevos tiempos; ahora nos enfrentamos a una revolución mucho más profunda. La consecuencia más inmediata afecta a la formación de nuevos profesionales y al talento.
Nuestro modelo se ha construido sobre una estructura piramidal, en la que el aprendizaje se consolidaba mediante la ejecución de tareas repetitivas combinada con la formación interna. De esta forma, poco a poco ganaban criterio y responsabilidad. Este sistema se va a transformar, porque la automatización de procesos, la estandarización del tratamiento de datos y el análisis inteligente de información van a reducir progresivamente el peso de muchas tareas rutinarias.
En nuestra Firma estamos avanzando de forma decidida en la integración de herramientas tecnológicas que están redefiniendo nuestra manera de trabajar. La incorporación de soluciones como Microsoft 365 Copilot nos permite automatizar tareas, mejorar la eficiencia en la documentación y potenciar el análisis de la información, reforzando así la calidad y consistencia de nuestros trabajos. A ello se suma el desarrollo de iniciativas globales como el proyecto GTAP en Estados Unidos, que impulsará aún más nuestras capacidades tecnológicas en auditoría en los próximos meses.
Este proceso de transformación se apoya, además, en un modelo de auditoría que combina innovación y rigor. En Grant Thornton, la auditoría cumple un doble objetivo: aportar fiabilidad y transparencia a la información financiera y, al mismo tiempo, anticipar riesgos y detectar oportunidades de mejora para nuestros clientes. Todo ello se sustenta en una metodología global común y en el uso de plataformas tecnológicas avanzadas que permiten ofrecer una visión más profunda del negocio, reforzando la coherencia y calidad de todos nuestros trabajos. A nivel global, este compromiso con la calidad y la innovación se traduce también en resultados, con unos ingresos totales de 8.500 millones de dólares en el último ejercicio, de los cuales el área de Auditoría & Assurance representa 3.800 millones de dólares, consolidándose como una de las principales palancas de actividad y crecimiento, al servicio de una base de clientes cada vez más amplia y diversa.
Artículo publicado originalmente en CincoDías
Cada vez veremos entornos de auditoría más integrados, capaces de conectar información procedente de distintos sistemas empresariales y de automatizar procesos de revisión y documentación. Esto no elimina la necesidad del auditor; al contrario, desplaza el foco hacia aquello que realmente aporta valor: nuestro juicio profesional, la interpretación de riesgos y la capacidad de detectar anomalías e incluso tendencias relevantes en tiempo real. La principal implicación de este cambio está ligada con la formación. ¿Cómo creamos nuevos perfiles capaces de revisar la información que genera la tecnología sin pasar por los procesos que han acompañado al oficio durante los últimos 100 años? Para obtener la respuesta, debemos replantear la relación de nuestra profesión con las Universidades. Más aun teniendo en cuenta la dificultad que tenemos para atraer a los más jóvenes. No solo hay que acercarse al talento antes, sino también contar con un contenido curricular adaptado a una profesión que se enfrenta a un desafío tecnológico que nos hará cambiar nuestra manera de trabajar. Es una evolución que irá en aumento, en la medida en que los auditores nos enfrentemos al reto de auditar entidades en las que la inteligencia artificial está incorporada en su actividad y el flujo de información discurre de manera automatizada hasta construir la información financiera.
A su vez, un desafío que nos llevará a contar con perfiles hiperespecializados no sólo en contabilidad o finanzas, sino también en tecnología. A medio plazo, podría ser conveniente hablar de un nuevo grado de auditoría que aúne los conocimientos asociados al trabajo con elementos tecnológicos. ¿Por qué no? En nuestro tejado está encontrar fórmulas que nos permitan recuperar el atractivo de la profesión para las nuevas generaciones. En mi fuero interno albergo la esperanza de que precisamente ese cambio será la palanca que volverá a hacernos atractivos entre los más jóvenes, precisamente por adoptar formas de trabajo vanguardistas.
Reivindico una profesión que va más allá de la revisión, que cumple una función social en su objetivo inherente dotar de transparencia al mercado. Se habla de que los jóvenes de hoy quieren encontrar un espacio laboral alineado con su manera de entender el mundo, lugares con compromiso y eso no es tan diferente de lo que mi generación o al menos yo buscaba hace tres décadas. Todo este nuevo desafío también afecta a nuestro regulador. La incorporación de inteligencia artificial introduce nuevos retos en materia de explicabilidad, trazabilidad y validación de modelos, elementos esenciales en un entorno regulado.
Existe una lectura adicional. Las áreas de auditoría y assurance en firmas de servicios profesionales vivimos hoy un momento de inversión e innovación sin precedentes que nos está permitiendo mejoras concretas de eficiencia, consistencia y capacidad analítica.
Me viene a la cabeza la imagen de los luditas en el siglo XIX, trabajadores que se levantaron contra las máquinas con la convicción de que lograrían mantener el sistema vigente. No creo que el contexto actual vaya a ser diferente: habrá resistencia porque, al fin y al cabo, estamos hablando de un fenómeno que afecta a todo el tejido productivo en su conjunto. Pero el que no abrace el cambio, se quedará atrás.
Creo que toda esta tecnología viene para ayudarnos. Llevo casi tres décadas en esta profesión y nunca la había visto en un momento como este. Hay algo estimulante en saber que vamos a vivir la transformación más profunda que ha conocido la auditoría, y que nos toca a nosotros, los que estamos hoy, tomar las decisiones que van a definir cómo será la profesión del futuro. Puede que estemos viviendo un momento de incertidumbre. Pero eso no quita que sea fascinante.
Artículo de Isabel Perea Gaviria, Partner y Head of Audit & Assurance en España de Grant Thornton, sobre talento y auditoría.