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Empresarios optimistas sobre fondo cambiante

Alejandro Martínez Borrell Alejandro Martínez Borrell

Los empresarios españoles parecen haber dejado atrás la incertidumbre que generó a finales del año pasado la situación política en nuestro país y encaran con optimismo renovado el futuro a corto y medio plazo de sus negocios.

A comienzos de abril el Fondo Monetario Internacional reconocía el dinamismo de la economía española y elevaba su previsión de crecimiento del PIB para España del 2,4 al 2,8%. A la vista de lo expresado por los empresarios en la encuesta que Grant Thornton realiza trimestralmente para tomar el pulso a sus percepciones y expectativas de cara a los próximos doce meses, la confianza en la economía no solo se mantiene sino que se eleva a niveles record, recuperando todo lo perdido en el último semestre de 2017.

Los datos para España del International Business Report de Grant Thornton muestran la rápida recuperación de la confianza empresarial en el primer semestre del año. En este tiempo, el optimismo de los directivos y empresarios ha crecido 26 puntos porcentuales desde los mínimos de diciembre de 2017.  Una muestra más de que si hay algo que valoren los empresarios es la estabilidad. En este sentido, el crecimiento experimentado en el segundo trimestre (casi 10 puntos) tiene el mérito de producirse en un período en el que vivimos una moción de censura que dio lugar a un cambio de gobierno.

El mensaje de estabilidad política y económica posterior parece que fue suficiente para mantener la confianza de los empresarios españoles, cuyo nivel de optimismo, por otro lado, contrasta con la caída que se produce en el conjunto de la Unión Europea donde el índice retrocede 14 puntos, hasta el 46%, afectado, precisamente, por las perspectivas de una mayor incertidumbre política en el conjunto de la Unión tras las elecciones en Italia o Hungría, y la creciente intranquilidad por el ascenso del populismo y el nacionalismo.

Los empresarios españoles se sitúan por ahora por encima de ese sentimiento y solo están por detrás de los empresarios holandeses y alemanes en cuanto a optimismo. Merece la pena destacar el caso de Francia. Sus empresarios ven caer todas sus expectativas de negocio a corto y medio plazo, y su optimismo se desploma  40 puntos hasta un escaso 38%. Resultará interesante ver cómo la reciente conquista del Mundial de Fútbol influye en los deprimidos directivos galos.

En cualquier caso, volviendo a nuestro país, la visión positiva del entorno económico no lo es todo. Si se analizan un poco más en detalle aspectos como las perspectivas de los ingresos, los beneficios o los precios de venta, la fotografía es menos positiva. Todos estos valores registran caídas y muestran una posición más realista de nuestros empresarios de cara a los próximos trimestres, que pueden estar marcados por una mayor volatilidad e inestabilidad a escala europea y global. De hecho, un 40% considera que la incertidumbre económica puede ser un importante factor limitador en los próximos meses, y un 27% cree que la fluctuación de los tipos de cambio puede afectar a su negocio, el valor más alto de los últimos dos años.

En este sentido, resulta conveniente que nuestras empresas consideren la necesidad de apostar por el crecimiento estructural y plantearse niveles de inversión en I+D, maquinaria o talento que permitan afrontar una posible ralentización económica, el desarrollo de la economía digital y una mayor volatilidad en los mercados y en el comercio internacional.