Así se obtiene el Pulso en España: una media entre Perspectivas y Barreras

Desde hace diez años preguntamos a empresas de entre 50 y 500 empleados cuáles son los factores que impulsarán sus compañías (Perspectivas de Negocio) y cuáles frenarán su crecimiento (Barreras) en los próximos 12 meses. Con todos estos datos, los analistas de Oxford Economics han creado un índice que mide la salud de la empresa mediana española semestre a semestre y que va de +50 (escenario perfecto) a -50 (escenario grave). El Pulso de Grant Thornton muestra una fuerte correlación con el crecimiento del PIB real en todo el mundo y con el Global Composite PMI Index de JP Morgan, lo que pone en valor la contribución del mid-market español al crecimiento económico real. Descubre la metodología completa pinchando aquí. Continúa hacia abajo para conocer en detalle todos los datos de la presente oleada.

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Los empresarios españoles prevén más barreras que oportunidades para el crecimiento el año próximo

Las expectativas de crecimiento apuntan ligeras señales positivas apoyadas en una mejora en la previsión de ingresos y beneficios, así como una mayor confianza en el mercado exterior.

La mediana empresa española enfrenta el futuro más inmediato con prudencia y cautela. Los todavía leves estímulos que han ido apareciendo a finales de 2020 alentados por el desarrollo de las primeras vacunas y la articulación de los Fondos de Recuperación europeos no resultan todavía suficientes para rebajar el alto índice de incertidumbre de la mayor parte de los empresarios nacionales.

Esta escasa confianza en relación con el final de la pandemia y el desconocimiento real de sus efectos a largo plazo está provocando que la salud del mid-market español se recupere a un menor ritmo que la media del resto de países de Europa, a niveles incluso del peor momento de la anterior crisis de la zona euro.

El Pulso de la Mediana Empresa de Grant Thornton, que calcula la salud de las empresas medianas a partir de las perspectivas y barreras para el crecimiento percibidas por 10.000 ejecutivos de 29 países, 400 de ellos en España, revela una leve mejora de los atributos que se relacionan con la buena marcha del negocio, pero son todavía muchas las barreras con las que prevén encontrarse los empresarios españoles, principalmente durante la primera mitad de 2021. Unos obstáculos relacionados con la limitación de demanda y la incertidumbre que sitúan el índice de España en -11,8 puntos, muy lejos del -0,6 en el que se colocaba antes de la pandemia.

ramon_galceran.jpgSegún Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton en España, “Las compañías del mid-market se muestran confiadas en que el nuevo ejercicio traerá nuevas oportunidades, pero mantienen todavía una postura de precaución ante un primer semestre del año que seguirá siendo difícil a la espera de la llegada de nuevos estímulos”.

La puntuación de la salud empresarial en España se encuentra todavía por debajo de la media de la Unión Europea (-6,4) y de la mundial (-3,6). Sin embargo, a partir de verano comenzó a mostrar cierta curva de mejoría, empujada por los avances del programa de compras contra la pandemia del Banco Central Europeo y de las ayudas del Fondo de Recuperación.

Signos alentadores de recuperación en el segundo semestre de 2020

El Pulso de Grant Thornton muestra los esfuerzos de adaptación realizados por la mediana empresa a la nueva realidad de la pandemia. Si durante el primer semestre de 2020 la inseguridad y la poca confianza en la evolución de la economía fue el patrón común entre los directivos nacionales, la segunda mitad del año muestra cómo la tendencia ha comenzado a cambiar ligeramente hacia números más positivos, impulsados por la política de estímulos puesta en marcha tanto a nivel nacional como europeo.

Si bien España continúa siendo el país de la Unión que muestra los niveles más bajos de optimismo entre su clase empresarial (29,1%), la ligera mejora 5 puntos con respecto al primer semestre del año (23,9%) delata leves signos de recuperación, pero todavía lejos del 40% de los de empresarios que decían mostrarse confiados en el futuro de la economía a finales de 2019, cuando entre sus previsiones todavía no había aparecido el efecto pandemia. 

El nivel de optimismo de la mediana empresa queda todavía lejos de la media europea (36,1%) y de la cifra global (57,2%). Unos resultados que se explican en gran medida por la alta dependencia del turismo y sector servicios en la economía nacional y que en la actualidad representa el 12% del PIB. De hecho, si ampliamos la lupa a nivel mundial, los sectores relacionados con los viajes, el turismo y el ocio registraron a finales de 2020 unas cifras de salud por debajo del resto de los negocios, siendo además los únicos que mostraron un mayor deterioro.

Carlos Gonzalez Luis.jpgPara Carlos González Luis, Socio de Consultoría de Sector Público de Grant Thornton, “la dependencia de la economía española al sector servicios genera todavía unos elevados índices desconfianza en el futuro más inmediato entre los empresarios nacionales. A medida que se vaya conociendo la articulación y los plazos en relación con los Fondos de Recuperación Europeos, para los que se esperan un primer paquete de 27.000 millones este año, los niveles de optimismo en España irán igualándose a los del resto de países de su entorno”. 

Pese a todo, las perspectivas de crecimiento de mediana empresa española ofrecen ya algunas señales de mejora, pasando de los 24,1 puntos del primer semestre a los 29 puntos actuales, impulsadas por esa mejor sensación en cuanto a la evolución próxima de la economía, la mayor expectativa de mejorar resultados, una predisposición mayor por acciones planes en los mercados exteriores y la confianza en aumentar ligeramente las inversiones.

 

Principales datos del Pulso

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Ligera confianza en los mercados exteriores y vuelta a la inversión más tradicional

En cuanto al mercado exterior, parece que las exportaciones y la confianza en abrirse a nuevas fronteras comienza a mejorar. Un 32% de los empresarios españoles confía en aumentar sus exportaciones el próximo año, lo que supone un incremento de 8 puntos con respecto al primer semestre del año. Los empresarios nacionales son incluso más conscientes de la necesidad de abrirse a nuevas fórmulas y mercados, por encima incluso de la media europea (24%), por lo que es probable que los directivos vean el mercado exterior como solución inmediata al impacto interno la pandemia.

Durante el primer semestre de 2020, en pleno impacto de la pandemia, la inversión en I+D y tecnología constituyó una prioridad para la gran mayoría de la mediana empresa, tanto a nivel nacional como global. La necesidad de adaptación a las nuevas necesidades surgidas por el COVID-19 llevó a los empresarios a centrar sus esfuerzos en incrementar estas partidas. Sin embargo, durante la última parte del año, esta tendencia ha comenzado a revertirse, incrementándose los esfuerzos en la inversión más tradicional como activos tangibles (compra de nuevas plantas o de maquinaria), debido principalmente al desbloqueo de inversiones durante el confinamiento.

De hecho, el porcentaje de directivos españoles que prevén aumentar la inversión en plantas y maquinaria el próximo año aumentó en 9 puntos (31%) así como la inversión en nuevos edificios (21%). Sin embargo, sólo el 34% de los empresarios españoles reconocen que incrementarán sus inversiones en tecnología el próximo año: cifra que se sitúa 2 puntos por debajo que de la del primer semestre 2020 y lejos todavía del 45% que alcanzó en 2019. La misma situación ocurre con la inversión destinada al I+D. Un 27% dicen que destinarán más recursos a esta partida el próximo año, sin registrar a penas variaciones con respecto al semestre anterior y 15 puntos menos de lo declarado a finales de 2019.

La decisión de la mediana empresa en España contrasta con la tendencia de los del resto de Europa y a nivel global, que siguen apostando por aumentar sus inversiones en I+D y tecnología, aunque también de manera prudente.

Para Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton en España, “este regreso a las categorías de inversión más tradicionales era algo previsible, debido al crecimiento inusual pero necesario registrado en las partidas de inversión más tecnológicas durante el primer semestre de 2020. La vuelta a esa normalidad inversora refleja que las empresas todavía necesitan infraestructuras para avanzar en una estrategia que respalde sus procesos de crecimiento”.

Preocupación por la evolución de la demanda y confianza contenida por incertidumbre

Pese a la mejora de 9 puntos en los niveles de incertidumbre entre los empresarios españoles (de -75,2 a -66,2 puntos), la escasa confianza en la positiva evolución de le economía continúa pesando demasiado en cuanto a la preocupación de las empresas españolas a corto plazo.  La cifra está cerca además del 62,3% global, pero lejos del 55,1% de la UE, lo que convierte a España en el en el país de Europa donde esta incertidumbre es más acusada.

Los empresarios nacionales se muestran preocupados también por la evolución de la demanda durante los próximos meses. Más de la mitad de las medianas empresas (58,4%) miran a la escasez de pedidos como uno de sus principales problemas para el crecimiento, empeorando incluso en 5 puntos la cifra del primer semestre del año, lo que se explica en gran medida por por la aparición de la segunda ola al inicio del segundo semestre del año. Con un 43% y una mejora de 9 puntos con respecto al primer semestre, la media de la Unión Europea muestra mejores números. 

Como nota positiva, el índice relacionado con las limitaciones de la oferta ha mejorado ligeramente entre los empresarios españoles. Un 38,2% lo consideran todavía un problema de cara a su recuperación, 2 puntos menos que el primer semestre del año. Esta moderada mejoría estaría relacionada con una reducción de los costes laborales, una mayor disponibilidad de trabajadores cualificados y en la percepción de que el acceso a financiación no empeoró durante la segunda mitad de 2020.

La regulación y los trámites administrativos, una de las mayores barreras

Antes del impacto de la pandemia, el índice de Grant Thornton ya apuntaba a un incremento de la preocupación de los empresarios por el aumento de la regulación y los trámites burocráticos. Pero ha sido durante la segunda mitad de 2020 cuando esta preocupación ha ido en aumento a medida que se iban intensificando la normativa de apoyo y protección de las economías domésticas.  Más de la mitad (52%) de todas las empresas del mid-market nacional identifican esto como una barrera para su crecimiento, por encima incluso de la media europea (45%) y global (49%).

Carlos Gonzalez Luis.jpg“La percepción de que la regulación y los trámites administrativos constituyen una barrera para el crecimiento para nuestros empresarios ha de conducirnos a una reflexión sobre la necesidad de una simplificación administrativa, tanto en el momento actual, en que seguimos inmersos en la pandemia, como cuando la superemos y tengamos que enfocarnos todavía más en la recuperación económica. Esta clarificación burocrática es clave además para aprovechar al máximo los Fondos que nos lleguen de Europa a partir de verano”, explica Carlos González Luis.

Los cambios de regulación y normativa suelen tener especial impacto entre la mediana empresa, por lo general con menos recursos y equipos cualificados para acometer una adaptación rápida y efectiva a la nueva situación.

Escasa información sobre la articulación de los Fondos Europeos

La puesta en marcha y articulación de los Fondos de Recuperación Europea es vista entre los empresarios españoles como uno de los principales puntos de inflexión para iniciar la esperada fase de recuperación. Si bien se prevé que durante el segundo semestre estas ayudas se hagan efectivas en España, la indefinición y los todavía no definidos plazos hacen que la clase empresarial mire todavía con distancia esas ayudas.

Los 750.000 millones de euros que servirán de estímulo a la economía europea durante los próximos años se centrarán en dos grandes focos: la transición energética hacia una economía más verde y sostenible y la digitalización. Unos requisitos que la mediana empresa española no termina de tener claros y en un alto porcentaje aseguran no estar preparados para acceder a ellos.

El 33% de los empresarios españoles encuestados en el Pulso de Grant Thornton asegura que conocen el procedimiento para acceder y están preparados para solicitarlas. Sin embargo, un 32% reconoce que no cumple con los requisitos para acceder a estos fondos, pese a ser plenamente conocedores de todos los trámites para solicitarlos. 

La escasa formación sobre su articulación se hace visible también entre los directivos nacionales. Un 17% de los encuestados dice que no ha intentado por el momento acceder a ninguna ayuda y la misma proporción, un 17%, aseguran desconocer por completo el procedimiento para activar la solicitud.

Carlos Gonzalez Luis.jpg“Para aprovechar al máximo los Fondos, es necesario un esfuerzo adicional para alinear las capacidades de España y para que el propio proceso de cambio suponga la base del nuevo modelo de desarrollo común de nuestras generaciones futuras. Hay que asegurar una colaboración público-privada efectiva y usar extensivamente las tecnologías en la gestión de los fondos. debemos tener una visión holística de los fondos europeos sin olvidar que su ciclo de vida incluye no sólo la captación, sino también una buena gestión financiera, una ejecución acelerada, una justificación de ayudas sólida, una medición de resultados constante y una verificación rigurosa y ágil”, concluye Carlos González Luis, portavoz de Grant Thornton.

 

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