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Brexit

Brexit: planificando el futuro

El Reino Unido ha votado su salida de la UE, ¿qué pasará ahora?

 

Las empresas españolas mantienen, de manera directa o indirecta, una estrecha relación comercial con la que aún es la segunda economía de la Unión Europea. Las implicaciones que va a tener el Brexit para nuestras compañías son tan seguras como difíciles de precisar.

 

¿Cómo funciona el proceso de salida del Reino Unido de la UE?

 

¿Cuál podría el modelo de relación económica entre el Reino Unido y Europa en el futuro?

Acuerdo “a la noruega”: Espacio Económico Europeo (EEE) El Reino Unido se incorporaría al EEE. Esto le daría pleno acceso al Mercado Único a cambio de asumir estándares y regulaciones europeos sobre los que no podría decidir, además de seguir contribuyendo al presupuesto de la UE. Actualmente, Noruega paga más (per cápita) por pertenecer al EEE que el Reino Unido por su pertenencia a la UE.

 

Acuerdo bilateral “a la suiza”

La relación se basaría en una serie de tratados bilaterales negociados caso por caso. Suiza tiene acceso al libre comercio de mercancías pero no de servicios financieros. El Reino Unido tendría que pagar por ello, asumir regulaciones y aceptar la libre circulación de personas.

 

Tratado de libre comercio (TLC)

La relación entre Reino Unido y UE se basaría en una serie de acuerdos de libre comercio. Probablemente no se establecerían barreras arancelarias, pero la UE tendría la potestad de imponer otro tipo de restricciones. Esta opción permitiría al Reino Unido establecer restricciones de emigración aunque con unos plazos de implementación inciertos.

 

Unión aduanera “a la turca”

Se evitarían barreras arancelarias internas. El Reino Unido adoptaría estándares y regulaciones de la UE, sin tener influencia sobre los mismos. No tendría que contribuir económicamente y podría imponer controles migratorios. Sin embargo, los británicos tendrían que aplicar los aranceles europeos a los productos de terceros países y no tendrían un acceso garantizado o influencia en dichos mercados.

 

Modelo de la Organización Mundial del Comercio (OMC)

El Reino Unido negociaría sus propios acuerdos de comercio y establecería sus aranceles a la importación. De no haber un TLC con la UE, las exportaciones británicas se gravarían en la UE de acuerdo al principio de “nación más favorecida”[1]. Esta opción daría la mayor independencia a Gran Bretaña para establecer su propia regulación y no requeriría una contribución económica a la UE. Sin embargo, excluiría al país del Mercado Único. Según la OMC, los aranceles en las importaciones costarían a los consumidores británicos unos 9 .000 millones de libras adicionales mientras que los exportadores afrontarían un coste extra de 5.000 millones de libras anuales.