Alcance global

Diversidad, riesgo y gobernanza

¿Puede House of Cards ayudar a gestionar una empresa?

Isabel Perea Isabel Perea

Uno de los motivos por los que House of Cards tiene tanto éxito son sus dos protagonistas, Frank y Claire Underwood. Lo que me llama la atención es que su éxito solo es posible gracias a lo bien que se entienden estos personajes tan audaces y potentes. Ambos reconocen la necesidad de asumir riesgos calculados, pero también saben cuándo intervenir y decirle al otro si es o no el momento adecuado para asumir ese riesgo.

Ambos personajes tienen otra dimensión que, no por obvia, es menos significativa. Uno es hombre y el otro es mujer. El liderazgo, los sexos y el riesgo se entrelazan logrando un efecto fascinante en la serie. En la actualidad, estos tres factores también ocupan puestos relevantes en la agenda de los consejos de las empresas más dinámicas.

 

Propensión o aversión a los riesgos 

En todo el mundo, Grant Thornton habla con una gran variedad de organizaciones cada día. Una de las cuestiones que se plantean, con independencia del sector o de las aspiraciones de la empresa de que se trate, es que la forma de asumir o gestionar riesgos refleja la cultura de la empresa en cuestión. Por ejemplo, si el equipo de dirección promueve un entorno emprendedor de toma de decisiones y que asuma grandes riesgos, la cultura resultante en la organización seguirá esas mismas características.

Esta cultura del riesgo es crucial para el buen gobierno de una organización y es algo a lo que los reguladores conceden cada vez mayor atención. En Australia, por ejemplo, el regulador de los servicios financieros (Prudential Regulatory Authority) ha establecido que los consejos de administración son responsables de la cultura de riesgo asumida por la compañía. Por su parte, la Comisión de Valores e Inversiones australiana (Australian Securities and Investments Commission) también ha solicitado mayores sanciones para los ejecutivos responsables de instaurar una cultura deficiente en las empresas. 

 

Promover una cultura sólida

En una empresa, la gestión de riesgos y otros muchos aspectos corporativos exige tomar decisiones difíciles. Y las mejores decisiones a menudo son aquellas que se han sometido a un análisis pormenorizado. Por el contrario, la debilidad cultural se produce con frecuencia cuando todas las personas piensan igual o no se cuestiona el proceso de toma de decisiones.  Los problemas recientes de empresas como Toshiba, que provocaron que su presidente dimitiese inesperadamente este año, han sido atribuidos en parte a la gobernanza y a la debilidad de una cultura en la que no se cuestionaban las decisiones.

En pocas palabras, si hablamos de gobernanza o buen gobierno, es bueno contar con un amplio espectro de opiniones y perspectivas. Y sobre todo cuando gestionamos riesgos. En gran medida esto es así porque el riesgo no solo plantea amenazas; también puede ofrecer verdaderas oportunidades. Disponer de un abanico de opiniones sobre el riesgo hace que sea más fácil detectar unas y otras.

 

Distintos enfoques de hombres y mujeres con respecto al riesgo

El estudio que Grant Thornton realizó en el marco de su informe Women in business 2017,  pone de manifiesto que hombres y mujeres abordan los riesgos, y perciben las posibilidades de que estos se materialicen, de forma diferente. Al contrario de lo que cabría esperar, son los hombres los que perciben mayores niveles de riesgo en sus entornos laborales y los que son más propensos a actuar en base a ellos. Por el contrario, las mujeres perciben menores niveles de riesgo al valorar aspectos de la vida organizativa y comercial –como los cambios políticos o económicos– e identifican también menores niveles de oportunidad en dichos cambios. 

Ningún enfoque está bien o mal. Lo que sería un error es tener un equipo que esté dominado por uno de los sexos para gestionar los riesgos. Ese equipo desaprovecharía las ventajas que aporta el hecho de contar con las diferentes percepciones y respuestas al riesgo que los hombres y las mujeres suelen ofrecer.

Un equipo directivo exclusivamente formado por hombres podría padecer la denominada  «miopía de riesgos». Y sin embargo, muchas empresas están dirigidas exclusivamente por hombres. De hecho, nuestro estudio determinó que, en todo el mundo, más de un tercio de las empresas (34 %) no tiene ninguna mujer en puestos directivos.

Desde una perspectiva del riesgo esto es... arriesgado.

 

Inclusión y diversidad

Un elemento clave de la gestión del riesgo, que fortalece la cultura y, en consecuencia, la gobernanza global de una organización, es la combinación de inclusión y diversidad. Por tanto, ¿cómo pueden maximizar las empresas la capacidad de sus equipos directivos para gobernar, fomentar la cultura adecuada y gestionar los riesgos?

En primer lugar, creando equipos mixtos para lograr una gestión del riesgo eficaz. Hemos visto que hombres y mujeres perciben y gestionan los riesgos de forma distinta. Ambos enfoques son muy importantes. Aquellas empresas que no incorporen a las mujeres o viceversa pondrán en peligro su crecimiento a largo plazo. 

En segundo lugar, ofreciendo a las mujeres oportunidades de liderazgo que las familiaricen con el riesgo. Para formar a futuros líderes basados en la diversidad hace falta generar confianza desde el comienzo de sus carreras. Se deben ofrecer experiencias prácticas a las jóvenes profesionales, exponiéndolas a la gestión de riesgos y contando con ellas cuando corresponda. 

En tercer lugar, crear una cultura en la que asumir riesgos calculados forme parte de una estrategia empresarial ganadora y no algo a evitar. La creación de culturas que comuniquen claramente el apetito de riesgo de la organización y eviten culpar a la gente puede ayudar a que ganen confianza, «dejarse llevar» y aceptar el riesgo. 

Ojo, no estoy defendiendo que dirijamos las empresas como el Presidente y la Primera Dama de House of Cards gobiernan Estados Unidos. Las libertades que se toman para salirse con la suya han dejado, cuando menos, muchas heridas abiertas por el camino… Con todo, su éxito en la pantalla se debe a un equipo mixto que reacciona de forma distinta ante situaciones de riesgo y que combina ambos enfoques para tomar decisiones calculadas. Las empresas que puedan aprender algo de ello partirán con ventaja a la hora de poner en práctica una gobernanza eficaz.