Seguimos atrapados en el pesimismo

 

El nuevo año no ha traído nuevas esperanzas para las empresas españolas que temen que uno de sus mayores problemas, el acceso a la financiación, se agrave todavía más en los próximos meses. Los resultados en el primer trimestre del International Business Report (IBR) de Grant Thornton muestran un estancamiento en las perspectivas de los empresarios españoles respecto al último trimestre de 2010.

Así el barómetro de optimismo empresarial de Grant Thornton (porcentaje de las empresas que se muestran optimistas menos las que se manifiestan pesimistas sobre la economía nacional) se mantiene en los 50 puntos negativos que se registraron en el cuarto trimestre de 2010 y España vuelve a situarse entre los países más pesimistas del mundo.

Pese a ello y gracias a un grupo de empresas ya saneadas y con operaciones en mercados extranjeros o con actividad exportadora, mejoran las perspectivas internas de la empresa y, salvo en el empleo, quienes esperan una evolución positiva en los principales indicadores de su negocio (facturación y beneficios) superan a quienes temen un empeoramiento adicional sobre el ya registrado hasta el momento.

Principales dificultades para crecer

Las empresas españolas identifican tres graves obstáculos para el crecimiento: la reducción de la demanda (mencionada por el 44% de los encuestados), la escasez de circulante (42%) y la dificultad de acceso a la financiación a largo plazo (41%). Frente a estos factores, otros como el propio coste de la financiación, la regulación y la burocracia o la falta de adecuación de las cualificaciones de la plantilla a las necesidades de la empresa resultan menos acuciantes en términos generales.

Para José María Fernández, director general de Grant Thornton en España, “la reducción de la demanda y la dificultad de acceso a la financiación a corto y largo plazo, son preocupaciones graves que compartimos con otros países estancados en la crisis como Irlanda, Grecia, Portugal y Japón. Por el contrario, en las economías emergentes y cada vez más en las tradicionales esos problemas pasan a segundo plano y aparecen otros como la escasez de mano de obra cualificada, que casi nos gustaría tener a nosotros porque denotan altos ritmos de crecimiento.”

Financiarse podría ser aún más difícil

La mayoría de las empresas españolas no ven signos de mejoría en el horizonte de la financiación. Un 38% piensa que el panorama seguirá como hasta ahora y 34% teme que el acceso al crédito se dificulte aún más. Las perspectivas incluso han empeorado 12 puntos respecto a 2010, cuando sólo un 22% esperaba mayores dificultades crediticias.

“Mientras que en la Eurozona, lastrada por los países rescatados y por España, tan sólo un 22% de las empresas esperan mejoras en la financiación, los empresarios de Latinoamérica y Estados Unidos dan por terminada la crisis de financiación y consideran que el grifo del crédito se abrirá aún más en los próximos meses”, comenta Fernández.

El empleo no se recupera, pero subirán los salarios igual que la inflación

Las empresas españolas no esperan que se invierta la tendencia del empleo durante este año y los empresarios que temen tener que acometer recortes de personal superan aún en 3 puntos a los que esperan crear empleo.

Si bien la mayoría de las empresas no contratarán nuevos trabajadores, por el contrario sí prevén subidas en el salario de los actuales. El 59% de los empresarios españoles cree que tendrá que hacer frente a un aumento de las nóminas durante los próximos 12 meses, en la mayoría de los casos en línea con la inflación (sólo un 5% se plantea subidas superiores al IPC).

En opinión de Fernández, “las perspectivas de empleo de los empresarios españoles nos sitúan junto a Grecia, Irlanda y Portugal como los únicos países de Europa en los que todavía se esperan tasas de empleo negativas. Sin embargo, tenemos una llamativa diferencia con nuestros compañeros en el vagón de cola de la recuperación. Mientras que en España un 59% de las empresas entre 100 y 500 empleados creen que tendrán que subir los salarios, en Grecia y en Irlanda este porcentaje es únicamente del 16% y 13%, respectivamente. Es evidente que los empresarios españoles están pensando en los convenios colectivos.”

El optimismo de los desarrollados se acerca al de los emergentes

Si los mercados emergentes dispararon su confianza ante los primeros signos de la recuperación y siguen en los primeros puestos del ranking de optimismo en sus economías nacionales, el primer trimestre de 2011 se caracteriza por el rápido ascenso del optimismo en las economías maduras.

Así el índice de optimismo empresarial del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón) ha aumentado en 16 puntos gracias en gran parte al impulso de Estados Unidos, que mejora 19 puntos frente al último trimestre de 2010.

El BR, realizado antes de los trágicos acontecimientos de Japón, muestra una sensible mejora de la confianza (13 puntos) de este país, que desde hace años ocupa el último puesto en el ranking de optimismo empresarial elaborado por Grant Thornton. La próxima oleada trimestral del IBR reflejará cómo han afectado las tragedias de Japón al sentimiento empresarial en ese país.