España y Alemania, las dos caras del optimismo empresarial en Europa

 

Si hace dos años Europa se unía en el pesimismo económico, la recuperación ha dividido al continente en dos realidades antagónicas representadas por España y Alemania. Así se desprende del International Business Report de Grant Thornton sobre optimismo empresarial, que estudia las expectativas de los empresarios de 39 economías mundiales ante el nuevo año y traza sus tendencias desde 1992.

Según el estudio, los empresarios alemanes son los octavos más optimistas del mundo con un índice de optimismo empresarial (porcentaje de optimistas menos porcentaje de pesimistas) de 75 puntos. Y es que el 81% de las empresas de Alemania esperan una evolución positiva de la economía durante 2011. Por su parte España ocupa, por tercer año consecutivo, el penúltimo puesto del ranking de optimismo empresarial con un índice negativo de -50 puntos. Siete de cada diez empresas españolas se declaran algo o muy pesimistas sobre las perspectivas económicas para 2011.

Las diferencias se mantienen cuando se pregunta a los empresarios sobre las perspectivas para su propio negocio. Aunque los directivos españoles son algo más optimistas sobre la evolución de su propia empresa que sobre la economía nacional, Alemania supera a nuestro país en todos los aspectos. La diferencia más notable se produce en las perspectivas sobre el empleo. Mientras en Alemania las empresas que prevén aumentar su plantilla superan en 24 puntos a las que se plantean reducirla (un 29% frente a un 5%, respectivamente), en España se mantiene un balance negativo de -5 puntos con sólo un 18% que espera crear empleo frente al 23% que teme nuevos despidos.

En opinión de José María Fernández, director general de Grant Thornton en España, “Alemania, el segundo exportador mundial, se muestra pletórico ante la recuperación de la economía global y especialmente ante la pujanza de las economías emergentes que aportan millones de nuevos clientes potenciales cada año. En 2010 Alemania incrementó un 50% sus exportaciones a China respecto al año anterior e intensificó fuertemente sus relaciones comerciales con Brasil y Turquía, además de abrir mercado en nuevos países emergentes. En cuanto a España también se aprecia una mejoría en las perspectivas de los empresarios para sus propios negocios, basada sobre todo en las buenas perspectivas de las empresas exportadoras. Pero, por desgracia, estas son aún una minoría en el tejido empresarial español, que depende principalmente de una demanda interna muy debilitada y con pocas perspectivas de mejora mientras se mantengan los niveles de paro y la incertidumbre sobre la situación macroeconómica”, comenta Fernández.