Las empresas españolas anticipan caídas en su facturación y beneficios y estancamiento de precios

Estudio de Grant Thornton International

 

El alto grado de pesimismo de los empresarios y directivos españoles no se limita a las perspectivas económicas generales de nuestro país para 2009, sino que abarca a su propia actividad empresarial y sus perspectivas son las más pesimistas de la Unión Europea, según revela la encuesta que Grant Thornton International ha realizado a más de 7.200 empresas privadas de los 36 países que representan el 81% del PIB mundial.

Los datos del estudio International Business Report (IBR) de Grant Thornton revelan que el 78% de los empresarios y directivos españoles creen que su facturación no aumentará (35%) o decrecerá (43%) en 2009. Estas cifras sitúan a nuestro país en la posición más pesimista respecto a nuestros socios de la Unión Europea.

“El freno de la demanda interna, fuertemente ligado a la rápida destrucción de empleo, a la restricción del crédito y a caída la confianza empresarial, junto con unas exportaciones estancadas por la debilidad de los mercados internacionales, provocan que las expectativas de facturación de las empresas se vean inevitablemente reducidas”, comenta José María Fernández Ulloa, Socio Director de la firma Audihispana Grant Thornton. Los empresarios españoles están cada vez más preocupados por el desplome de la demanda interna, tras un periodo en que ésta venía experimentado fuertes incrementos, con unos índices anuales del 3,7% en 2006 y del 4,7% en 2007.

La combinación del descenso de la facturación y la fuerte resistencia a la subida de los precios de venta, conduce al beneficio de las empresas a una situación delicada. El 53% de las empresas espera una reducción de sus beneficios en el 2009 y un 23% adicional cree que éstos se estancarán, datos que vuelven a colocar a España en la última posición entre los miembros de la Unión Europea, donde un 38% de las empresas augura descenso en sus beneficios, frente a un 25% que prevé un incremento.

Ante estos datos de fuerte contracción de la actividad económica en España, la principal salida pasaría por recurrir al mayor dinamismo en algunos mercados extranjeros, sin embargo, el estudio muestra como empresarios y directivos españoles tampoco ven clara esta alternativa, ya que tan sólo un 18% de los encuestados prevé incrementar su presencia en el exterior, porcentaje próximo a la media de los países miembros de la Unión Europea (21%).

En referencia a la inversión inmobiliaria, el estudio refleja la total atonía del sector inmobiliario español, con un 69% de encuestados que no prevé invertir en nuevos inmuebles y un 21% que está considerando desinvertir a lo largo del año, lo que nos sitúa en la última posición del ranking mundial (59%) y de los países de la Unión Europea (63%) en este parámetro. La inversión en maquinaria y bienes de equipo atraviesa una situación similar, con un 65% que no considera invertir y un 14% que desinvertirá a lo largo del ejercicio, alcanzando nuevamente la última posición respecto al resto de países del mundo.

Las empresas anticipan un estancamiento de los precios e incluso una tendencia a la deflación
La contracción de la demanda y la drástica caída de la inflación hacen pensar que cualquier incremento de los precios de venta será difícilmente aplicable. Así lo considera el 80% de los encuestados e incluso se anticipa un descenso medio de los precios del 0,1% para este año. Una vez más en este estudio, España se coloca en el extremo más pesimista del ranking de los países de la Unión Europea, al mismo nivel que Finlandia.

“La tendencia inflacionista de nuestro país ha llegado a su fin, comenta José María Fernández. “La fuerte caída de los datos del IPC en el último trimestre de 2008 tiene su origen en la bajada del precio del petróleo y de algunos alimentos, pero también en el hundimiento de la economía y la consiguiente retracción del consumo. Si esta situación se prolonga, la deflación podría llegar, produciéndose un círculo vicioso en el que los consumidores retrasan sus compras en previsión de nuevas bajadas de los precios, afectando directamente al comercio, que se ve obligado a bajar aún más sus precios, y al empleo”.

Las perspectivas son notablemente más negativas que en la crisis del 93
Las expectativas de empresarios y directivos españoles sobre la facturación y los beneficios de sus empresas en el 2009 son notablemente más pesimistas que las registradas en la crisis sufrida en el 93. En los 17 años durante los cuales se viene realizando el estudio de Grant Thornton, el balance -es decir, la diferencia entre las respuestas optimistas y pesimistas de los encuestados-, por su correlación con las series económicas temporales, ha demostrado ser un buen predictor de los signos de la economía.

Comparando el balance de entonces y ahora, la gravedad de la crisis actual no deja lugar a dudas. En la recesión de los 90, el número de empresas que confiaban en que su facturación crecería, a pesar de la crisis, superaba al de empresas que creían que su facturación caería (+26% en 1993); ahora los pesimistas superan amplísimamente a los optimistas (-21%).

Respecto a los beneficios, si bien en 1993 también eran más quienes pensaban que se reducirían que quienes tenían esperanza de que seguirían subiendo (balance -7%), ahora los pesimistas que piensan que definitivamente habrá una contracción de beneficios arrasan (balance -39%).

“Ninguna de las cuatro últimas recesiones de nuestra economía tuvo una duración superior a un año” recuerda José María Fernández “sin embargo, los datos del estudio parecen indicar que las empresas españolas prevén una crisis con efectos mucho más adversos y prolongados”.