CAPITAL & CORPORATE, 15/12/09
por Ramón Galcerán, Socio Director Nacional de Asesoramiento Financiero de Auditoría de Audihispana Grant Thornton
En un corto periodo de tiempo, muchas compañías han sufrido reducciones dramáticas de actividad y, por tanto, de sus ingresos recurrentes. Sin embargo, la estructura de costes y los compromisos de pago no siempre se pueden ajustar al mismo ritmo. Aunque no hay recetas infalibles, un proceso de refinanciación puede ser una de las últimas alternativas para la continuidad de un negocio. Pero, no hay dos procesos iguales.
“No sé cómo cubrir el próximo vencimiento del préstamo”. “Si no me renuevan las pólizas de crédito, no podré hacer frente a los compromisos de pago”. “Tengo dificultades para poder pagar las nóminas a fin de mes”. Son sólo algunos ejemplos que pueden describir la situación actual de una empresa, o los problemas a los que podría enfrentarse a corto y medio plazo. Las restricciones a la financiación por parte de los bancos, aceleran las tensiones de tesorería que sufren gran cantidad de empresas en nuestro país. Pero, ¿cómo hacer frente a tensiones crecientes y a una situación en que el impago está próximo, si no es ya una realidad? La respuesta es clara: nadie tiene una receta infalible para resolver los problemas de financiación, y, si alguien le dice lo contrario, miente.
Pero la mejor forma de acometer un proceso de negociación para refinanciar los pasivos es preparar un plan de refinanciación. La gravedad de las tensiones financieras marcará la urgencia con la que debe prepararse. En general, el tiempo disponible vendrá determinado por la velocidad a la que se precipiten los acontecimientos y la capacidad de anticipación de la compañía a la hora de detectar y diagnosticar estas tensiones de tesorería. Actualmente, muchas empresas estarán en una situación en la que ya no hay mucho que anticipar, detectar o diagnosticar porque, sencillamente, ya no pueden hacer frente a sus compromisos de pago. Pero, incluso en esos casos, es posible ganar algo de tiempo para preparar un plan de refinanciación. Aunque ya existan líneas o cuotas vencidas, puede hablarse con la banca para anunciar la presentación de un plan y pedir una “congelación momentánea de las hostilidades”.
Elaboración del Plan
La plan de refinanciación, viabilidad o reestructuración, debe
presentar un escenario donde los intereses de ambas partes, deudor y
acreedores, puedan encontrar un equilibrio en sus respectivos
objetivos. Para el deudor, será la viabilidad y la continuidad de su
empresa y, por tanto, la salvaguarda de su inversión y patrimonio.
Para los acreedores, será garantizar el recobro de la financiación
otorgada, con unos márgenes adecuados al riesgo asumido. En el plan
de refinanciación debe presentarse la posición actualizada de la
compañía, sus compromisos de pago en el corto, medio y largo plazo y
sus expectativas de ingresos, que han de ser realistas. Esa posición
es la que demuestra la inviabilidad de la empresa en caso de que no
cambien las actuales condiciones y compromisos de repago. El plan
tiene que analizar, desarrollar y presentar un modelo financiero que
muestre un escenario alternativo y cuyos compromisos de repago se
establezcan en función de la generación de tesorería del negocio.
Tiene que ser, por tanto, un esquema que haga converger los
intereses de ambas partes, sin propuestas que se alejen de lo
plausible o impliquen posturas extremas para uno de los lados.
Negociación
Lo habitual es negociar cambios en los períodos de carencia del
principal (o incluso de los intereses en las situaciones más
difíciles), reconversión de instrumentos de corto por largo plazo,
alargamiento de los plazos vigentes, esquemas de repago crecientes,
repagos ligados a desinversiones concretas, etc. Las posibilidades
son numerosas y seguro que se encuentra una combinación aceptable
para deudor y acreedores.
En cualquier caso, la propuesta planteada debe ser sólida y creíble, basada en expectativas razonables, no en recuperaciones milagrosas, y, a poder ser, con alternativas que permitan reaccionar y ajustarse en caso de desviaciones. Para los bancos, la credibilidad y solidez del modelo financiero y de las proyecciones presentadas, es fundamental. La participación de un asesor financiero en la preparación del plan ayudará al empresario, que podrá apoyarse en su experiencia tanto en la presentación de la operación, opciones y propuestas, como en la negociación de acuerdos. Además, la intervención de una tercera parte especializada incrementará la credibilidad del plan para la banca. Pero hay que ser realista.
Desde el punto de vista del empresario, no se puede esperar que la banca acepte cualquier propuesta sin adecuar su esquema de garantías. En este sentido, el empresario debe ser consciente de que las entidades financieras aceptarán una refinanciación si, en principio, mejoran sus posiciones de garantías o incrementan los márgenes de sus operaciones, o una combinación de ambos. La nueva operación planteada representa un incremento del riesgo para el banco y deberán facilitarse mecanismos para cubrir el diferencial que provoca la nueva posición.
Garantías
El empresario debe estar dispuesto a aportar garantías adicionales
(nuevas hipotecas, prendas, cesión de derechos, etc.), incluso
externas a la propia empresa, y aceptar el encarecimiento de los
tipos de interés pagados históricamente. Esta realidad se hace más
evidente cuando, dentro del plan, se necesitan fondos adicionales
(dinero nuevo) para acometer la reestructuración del negocio y
asegurar su continuidad. En este caso, la banca suele exigir que el
empresario ponga parte de esos fondos adicionales, como muestra de
su compromiso con el plan presentado.
Reflexión final
Un proceso de refinanciación puede ser una de las últimas
alternativas para la continuidad de un negocio. Tanto bancos como
proveedores pueden estar abiertos a apoyar un plan sólido y
coherente, pero el empresario debe saber que, si no incrementa su
compromiso (garantías) para conseguirlo, difícilmente obtendrá el
apoyo de sus acreedores. Si cree en la viabilidad de su empresa y
puede respaldarla, debe ser el primero en demostrar su confianza en
el plan presentado. Si no, deberá considerar otras alternativas para
el futuro del negocio.
En situaciones de impago a proveedores clave de la empresa, el esquema a aplicar debe ser el mismo. Para el negocio, tan importante es la financiación como disponer de materias o servicios necesarios para desarrollar la actividad.
“El empresario debe estar dispuesto a aportar garantías adicionales (nuevas hipotecas, prendas, cesión de derechos, etc.), incluso externas a la propia empresa, y aceptar el encarecimiento de los tipos de interés pagados históricamente”