LA VANGUARDIA, 19/05/09
por Alejandro Martínez, Socio de Auditoría de Audihispana Grant Thornton
Uno de los aspectos normativos que están favoreciendo la armonización internacional de nuestras empresas es la entrada en vigor en enero de 2008 del nuevo Plan General Contable (PGC), fruto de la adaptación de la legislación mercantil a las Normas Internacionales de Información Financiera, no sólo en vigor en la Unión Europea, sino también en países tan distantes como Australia o Hong Kong, y en proceso de adopción en un futuro próximo en mercados consolidados como Japón y también en emergentes como Brasil, China o India.
Es decir, nuestras empresas disponen de un plan contable que les permite ser comparables, en muchos aspectos, con los de más de 100 países en el mundo. Asimismo, el marco normativo español ha desarrollado un plan contable específico para PYMES y los criterios contables relativos a las Microempresas.
Podrán aplicar este plan para PYMES aquellas empresas, cualquiera que sea su forma jurídica, que durante dos ejercicios consecutivos reúnan a la fecha de cierre de cada uno de ellos por lo menos dos de las siguientes características:
- Total activo no superior a 2.850.000 €
- Importe neto cifra anual de negocios no superior a 5.700.000 €
- Número medio de empleados en el ejercicio no superior a 50
Se entenderá por Microempresa aquella que no supere:
- 1 millón de euros de activo total
- 2 millones de euros de cifra neta anual de negocios
- 10 empleados de plantilla media anual
Teniendo en cuenta el tejido empresarial español, muchos empresarios podrán aplicar estos planes contables específicos para PYMES y Microempresas. Con ello la Administración ha pretendido minimizar el impacto de adaptación a la normativa internacional y, si bien algunos directivos y empresarios consultados no han visto cumplidas sus expectativas, hay un cierto consenso sobre la aportación de mayor y mejor información, especialmente importante para analistas y entidades financieras y en general para los stakeholders.
Por otro lado, estamos a la espera de las resoluciones del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas sobre las interpretaciones en la aplicación del nuevo PGC y de los planes contables específicos para determinados sectores de actividad.
Mientras tanto, muchas de nuestras PYMES, ante la falta de recursos y las dificultades existentes, han optado por aplicar el nuevo plan general contable de forma prospectiva, sin comparar las cifras de 2008 con las de 2007, lo cual va a dificultar el necesario análisis de la evolución de las mismas.
Somos firmes partidarios de la transparencia en la información financiera y de que los mecanismos de control y supervisión actúen de forma adecuada, facilitando la credibilidad y fiabilidad de la información, pues es vital para el sistema financiero.
En esta situación y momento de incertidumbre financiera y económica, el papel del auditor adquiere más sentido que nunca y, a nuestro modo de ver, mucho más relevante que el desempeñado cuando se implantó el anterior PGC. El auditor ha sido y sigue siendo una fuente importante de ayuda en la normalización de este proceso y, especialmente ahora, las firmas de auditoría con amplia implantación local y fuerte presencia internacional estamos en plenas condiciones de aportar nuestro auténtico valor añadido en beneficio de los clientes.